EL INIAP Y SU FUTURO
Ing. Agr. Mauro Erazo Velez.
Presidente del Foro Agropecuario Ecuatoriano.
Presidente de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Ecuador. Docente Universitario
El futuro del agro ecuatoriano se juega en la reforma del INIAP. Y el Gobierno debe actuar con extremo rigor técnico. La conducción de un instituto de investigación agropecuaria no puede resolverse desde una lógica administrativa ni limitarse a decisiones internas del Ministerio de Agricultura. Hacerlo sería repetir los errores que por décadas frenaron la modernización del campo.
El llamado del Ing. Leonardo Escobar Bravo, exministro de Agricultura, y del Foro Agropecuario Ecuatoriano es claro: no pongan esta responsabilidad solo en los hombros del MAG. Es una institución que arrastra un vacío histórico en planificación, innovación y articulación técnica. El INIAP necesita evidencia, ciencia y visión estratégica, no inercias institucionales, el propone un Consejo científico de connotados profesionales investigadores para su modernización.
¿El Foro Agropecuario Ecuatoriano propone las siguientes reformas y que son urgentes?
1. Gobernanza con autonomía real. Las discusiones en la Asamblea ya lo reconocen: el INIAP requiere una nueva estructura para funcionar con visión de país, no como una oficina más del MAG. Esto implica autonomía técnica, administrativa y tecnológica. Un directorio con perfiles científicos y productivos, no políticos. Y participación de academia, productores y GADs para conectar investigación con territorio. Sin gobernanza moderna, no hay modernización posible.
2. El salto tecnológico. Ecuador debe incluir explícitamente bioingeniería genética, edición génica CRISPR y biología molecular aplicada como herramientas para proteger la soberanía alimentaria. Se necesita mandato legal para crear programas nacionales de mejoramiento genético en banano, cacao, café, arroz, maíz y papa, con laboratorios de certificación internacional y talento especializado. Es pasar de lo tradicional a lo que hoy mueve la agricultura mundial.
3. Financiamiento blindado. Latinoamérica arrastra una brecha enorme entre necesidades de investigación y recursos disponibles. La ley debe fijar presupuesto plurianual obligatorio, no sujeto a recortes políticos. Sumar fondos concursables con sector privado y cooperación internacional, e incentivos tributarios para empresas que cofinancien investigación. Sin dinero estable, el INIAP seguirá siendo un gigante dormido.
4. Centros seguros y conectados al productor. El propio INIAP reconoce problemas de inseguridad en sus centros experimentales. Urge blindaje, modernización y parcelas demostrativas manejadas con productores. La transferencia tecnológica no puede ser un folleto: debe ser coinnovación en finca.
La meta es un INIAP que oriente al MAG, no que reciba órdenes. Que sea la brújula científica del país, con programas conjuntos con universidades, alianzas biotecnológicas y mesas técnicas permanentes con gremios.
El agro no necesita más diagnósticos. Necesita un INIAP autónomo, con ciencia de frontera y los pies en el surco. Ahí empieza la verdadera soberanía alimentaria. En Mejoramiento Genético hay que Desarrollar y liberar variedades de cultivos (como trigo, maíz, arroz, papa, banano, café, cacao) que sean resistentes a plagas, enfermedades y al cambio climático, con alto potencial de rendimiento, similar a la nueva variedad de trigo INIAP–Yurak 2024 que busca aumentar la producción en un 10%.
En cuanto a Agrobiotecnología y Manejo Sostenible se requiere implementar técnicas de agricultura de precisión, uso de drones, manejo integrado de cultivos y ganadería, así como el uso eficiente de nutrientes y recursos hídricos. En Agroecología crear unidades de investigación orientadas a prácticas sostenibles, diversificación de cultivos y protección ambiental
