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El habeas corpus para los delincuentes fue el génesis de los asesinatos

Dos reos de alta peligrosidad lograron salir de ‘La Roca’ a Santo Domingo y Cotopaxi. En Ecuador, solo hay tres cárceles para este tipo de reos. La matanza en Santo Domingo habría ocurrido por el pedido de ‘Ariel’. Él también amenazó a autoridades.

Ni un mes duraron en la cárcel ‘La Roca‘, de Guayas, Freddy Marcelo Anchundia Loor, alias ‘Anchundia’, líder de la banda R7, y Ariel Alexander Quezada Sanmartín, alias ‘Ariel’, líder de la banda los Lobos. Ambos son enemigos a muerte y fueron trasladados a ‘La Roca’, por su alta peligrosidad; pero los dos consiguieron que jueces les permitan ir a otras cárceles.

Anchundia fue a Santo Domingo, alegando que su vida corría peligro. Así, el juez Aquiles Dávila, de la Unidad Judicial Penal Sur de Guayaquil, aceptó una medida cautelar para que sea trasladado del Puerto Principal a esa cárcel.

Ricardo Camacho, exsubsecretario de Justicia y analista de temas de seguridad, señala que en Ecuador solo tres cárceles están habilitadas para presos de mínima, mediana y alta peligrosidad: Cotopaxi, Penitenciaría del Litoral y Turi. “Ahora, las autoridades quieren que sea ‘La Roca’ la de alta peligrosidad”, dice, ya que esta cárcel tiene celdas individuales “a las que se puede monitorear a través de videovigilancia”.

Camacho advierte que si las cárceles para presos peligrosos incumplen con el estándar de tener un guía por cada 10 reclusos, mucho menos las cárceles regionales. Por ejemplo, en la Penitenciaría hay un guía por cada 25 presos, mientras que en Santo Domingo “había uno por cada 68 presos el día de la matanza. Solo había 25 guías para 1.700 personas”.

“El Juez mira el lado humano y desconoce los parámetros de las cárceles. Entonces, escucha a la defensa que señala que la esposa de Anchundia vive en Santo Domingo y lo manda para allá”, señala Camacho. Lo que se requiere es que personal del SNAI esté presente durante la audiencia, apele y alerte para que el líder de una banda no vaya a una cárcel regional.

LA HORA solicitó al SNAI información sobre su rol ante el pedido de Anchundia. Pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Medida sustitutiva para ‘Ariel’

Días antes del traslado de Anchundia, su enemigo alias ‘Ariel’ consiguió también un habeas corpus otorgado por el Juez del Tribunal Cuarto de la Sala Especializada Civil Mercantil de la Corte Provincial de Justicia del Guayas, Alfonso Ordeñana.

‘Ariel’, junto con Anchundia, provocó la matanza de Turi (20 muertos), el 3 de abril del 2022. Ambos se enfrentaron por tener el control de dicho centro carcelario.

El líder de ‘Los Lobos’ fue trasladado a Cotopaxi, alegando que el líder de ‘Los Choneros’, Junior Roldán, alias ‘JR’ amenazó su vida.

Su abogado pidió el traslado inmediato “a un centro de rehabilitación social, de acuerdo al nivel de seguridad que le corresponda y en una ciudad -preferentemente de la Sierra-, donde no haya un control de bandas rivales a la que pertenece el accionante”.

Mentalizador de la matanza

Una de las primeras hipótesis de la matanza en la cárcel Bellavista (Santo Domingo), que dejó 44 muertos el 9 de mayo de 2022, es que ‘Ariel‘ – desde Cotopaxi– ordenó la muerte de Anchundia, quien la noche del lunes, fue trasladado a la Penitenciaría del Litoral, mientras que otros cinco presos (de las bandas R7 y ‘Los Lobos’) fueron llevados a ‘La Roca’.

“Anchundia no pudo provocar los motines porque él estaba bien en Santo Domingo, donde tiene cercanía con su familia. Creemos que la orden sale de Cotopaxi, primero, para matar a Anchundia y segundo para evitar que él, al estar en una regional, gane territorio en Santo Domingo”, señala una fuente del Gobierno, que prefiere reservar su nombre. (AVV)

Alias ‘Ariel’ amenaza a las autoridades

Ariel Quezada Sanmartín, alias ‘Ariel’, de 25 años, es uno de los líderes del grupo narco los Lobos, que amenaza de muerte a las altas autoridades del país. También es considerado uno de los delincuentes más peligrosos.

LA HORA accedió a una alerta oficial en la que se menciona que este detenido planeó atentar contra las autoridades (identidades que este Diario se las reserva por su seguridad).

El motivo es el seguimiento, muy cercano, de Inteligencia sobre las bandas dentro de los presidios, sus movimientos, contactos, divisiones y órdenes. Y también las órdenes de traslados.

El trabajo de Inteligencia ha avanzado al punto que se conocen las conexiones delictivas entre los líderes de las cárceles, incluso los planes de asesinato en contra de los cabecillas de algunas bandas, como la de los Lobos, pero que nacen desde sus mismas filas y en distintas cárceles.

La alerta de amenaza de muerte, del 25 de abril, se emitió luego de su llegada al Centro guayaquileño que sufrió un atentado con coche-bomba. Pero luego fue trasladado por segunda ocasión a Cotopaxi. (JC)

Ariel y sus tres juicios por narcotráfico

Ariel Quezada, quien recibió tratamiento por su adicción a las drogas en 2012, tiene tres juicios por tráfico, según los registros de la Función Judicial.

En el primero, de septiembre de 2017, fue declarado inocente. Su defensa fue muy hábil en presentarlo como un simple “adicto” a las drogas.

En diciembre del mismo año fue capturado por segunda ocasión en Cuenca, cuando, según la Policía, tenía en su poder marihuana y más de un kilo de cocaína. Por este caso fue condenado a 20 meses de prisión, pero salió antes de lo previsto. En la Función Judicial no hay registros virtuales de esa liberación.

El tercer proceso penal por tráfico de drogas inició en junio de 2019. En ese mes la Policía lo detuvo, nuevamente en Cuenca, pero con siete kilos de cocaína escondidos en un vehículo que fue cargado en Sucumbíos. El logotipo en los paquetes de la droga era un pavo real. En la audiencia de juzgamiento, en julio de 2020, Quezada se acogió al silencio. Fue sentenciado a cinco años de prisión. Pagaba su pena en la cárcel de Turi, antes de sus dos traslados.

Este último caso continúa en la Corte Nacional de Justicia por un pedido de casación. Su defensa quiere demostrar que hubo supuestas anomalías con el manejo de las pruebas en su contra. Y así, quizá, obtener la libertad definitiva. (JC)

 

Diario La Hora