Economía

El Gobierno debe cambiar su enfoque de la obra pública para priorizar los proyectos pequeños y medianos que dinamizan al sector de la construcción y la economía

Ante el poco avance de las Alianzas Público- Privadas, se debe pensar en construcciones de alto impacto social.

El sector de la construcción llegó a representar el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, pero ahora no supera el 6,4%. Su reactivación es importante para que la economía del país se mueva, se genere más empleo y para que el Gobierno gane estabilidad política y social.

Ante la actual crisis, Joan Proaño, vocero de Constructores Positivos, explicó que se deben buscar nuevas formas de reactivar la economía, que no sean la típica fórmula de pedir exenciones o reducciones tributarias.

“Tenemos que pensar fuera de la caja. Si todos los sectores piden reducción de IVA eso no va a ser algo cumplible. Yo creo que más bien se necesita un trabajo conjunto”, puntualizó al señalar que debe darse un cambio en el enfoque y las prioridades de la inversión pública.

Johanna Robles, arquitecta y empresaria del sector, puntualizó que se deben priorizar las obras con impacto social. Estas requieren menos dinero que las megaobras dentro del portafolio gubernamental de atracción de la Inversión Extranjera Directa (IED).

“Sin dejar de impulsar que se hagan esos grandes proyectos, el Gobierno debe regresar a ver a los inversionistas locales. Hasta que se logren destrabar los mecanismos para las Alianzas Público-Privadas (APPs), en lugar de buscar inversión de $1.000 millones en un solo proyecto, se puede destinar una fracción de ese monto para hacer más pequeñas escuelas y dispensarios médicos en sectores rurales”, aseveró.

El mismo presidente de la República, Guillermo Lasso, durante una entrevista con el medio internacional Bloomberg, aseguró que con un 10% a 15% de lo que se necesita para una gran carretera se puede construir toda una red de caminos vecinales con impacto directo para los pequeños productores agrícolas.

En otras palabras, con un presupuesto estatal muy limitado se debe apostar a los pequeños y medianos proyectos con el mayor impacto social.

“Con una fracción das trabajo a muchísima más gente y a contratistas pequeños. Matas dos pájaros de un tiro. Vas a tener inversión social y vas a tener reactivación económica en los niveles de los pequeños contratistas y proveedores”, afirmó Proaño.

Uso inteligente de recursos

El 70% de la actividad del sector de la construcción depende de la obra pública; pero eso solo es sostenible si se hace con recursos de la inversión privada o pública que no signifique un endeudamiento que se vuelva una carga pesada luego de unos años.

Sebastián Flores, economista y docente, recalcó que el Gobierno ha anunciado que destinará hasta $500 millones durante lo que falta de 2022 para hacer obras de emergencias para corregir los daños de la temporada invernal.

Esos millones deben usarse con inteligencia en las vías que tengan mayor impacto social y económico; además de otro tipo de infraestructura especialmente en la ruralidad.

“La inversión pública ha venido cayendo desde 2015 porque la corrupción hizo pedazos el sistema y porque el modelo de endeudamiento y gasto sin sustento se agotó. Eso no se puede repetir”, acotó. (JS)

Recuperarse del paro tomará meses

En los días más duros del paro, el sector de la construcción llegó a un porcentaje de afectación total del 54% de sus actividades. Se dejaron de aportar $135 millones al PIB nacional.

Además, solo en esos días, 220.00 trabajadores no pudieron cumplir con sus labores cotidianas. De ese total, alrededor de 100.000 dependen completamente de ingresos diarios.

A ese impacto inmediato se suma, de acuerdo con Joan Proaño, vocero de Constructores Positivos, que la confianza de los consumidores e inversionistas tardará meses en recuperarse.

“Luego de acabados estos 18 días de paro, hemos visto una reducción significativa en la confianza que tiene la gente a realizar una inversión de largo plazo. La mayoría de las personas en este país compra una vivienda una sola vez en su vida y con una deuda a 25 años de plazo. Para poder tomar esa decisión necesitas un ambiente de tranquilidad social y económica”, aseguró.

Las ventas, hasta finales de 2022, serán entre 20% y 30% menos de lo que se esperaba inicialmente.

Cuatro acciones para incentivar al sector inmobiliario

  1. Se necesita que el Gobierno publicite e incentive que los consumidores ecuatorianos apliquen a los créditos hipotecarios subsidiados. Actualmente, el fideicomiso tiene suficientes recursos, pero la mayoría desconoce que se puede financiar viviendas de hasta $97.000 con una tasa de interés del 4,99% y una entrada del 5%. Las cuotas mensuales son equivalentes al alquiler promedio en ciudades como Quito.
  2. Los gobiernos locales deberían establecer estímulos para los compradores. Una reducción o exención del pago del impuesto predial por los primeros 2 a 5 años.
  3. Los gobiernos locales deberían dar una mayor agilidad en la tramitología. Los permisos y licencias de un proyecto inmobiliario demoran hasta un año de trámites.
  4. El Gobierno, el Biess y los municipios deben establecer mecanismos menos engorrosos para liberar suelo vacante para proyectos.

 

 

 

Diario La Hora