Opinión

El futuro de Macri

 

Fuente:  La Prensa.com.ar

Se lo vio exultante a Mauricio Macri en el festejo del sesquicentenario de un matutino porteño. En su discurso el presidente habló de todo menos del matutino. Como si siguiera en campaña habló de esperanza, del futuro y de la república. Los «cambiemitas» presentes estaban entre la perplejidad y el entusiasmo. Los que lo tratan de manera cotidiana aseguran que está rejuvenecido, que lo de convertirse en cabeza de la oposición es un proyecto firme y que no sabe qué hacer con los radicales. El resultado de las presidenciales lo devolvió a la política.

«La Piba», presidenta

Otra decisión tomada por el presidente además de liderar la oposición fue designar a Patricia Bullrich, bautizada «la Piba» por los sindicalistas, como presidenta del PRO. Los méritos de la ministra para liderar el partido que tiene una importante representación parlamentaria son dos: su condición de mujer y su alineamiento inquebrantable con Macri. Su sentido de la verticalidad y la defensa pública que hizo del gobierno durante los últimos cuatro años contrastaron con la actitud de muchos de sus colegas de gabinete que guardaban bajo perfil ante los ataques del PJ.

Reubicaciones

El final de la administración Macri ha puesto a muchos de sus integrantes a buscar trabajo en el partido o el Estado. Es el caso de Paula Bertol, ex diputada nacional y ex embajadora en la OEA, que aspira a convertirse en directora de la escuela de dirigentes partidaria. Esa escuela la maneja Esteban Bullrich y en principio no habría inconveniente para el desembarco de Bertol, pero el problema es que el organismo anda bastante corto de fondos. Al parecer los gastos de la campaña fueron más de lo esperado y su próxima conducción se encontrará con una caja decepcionante.

El destino de Peña

Uno de los que tiene claro su futuro es el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Hombre de confianza de Macri debió soportar los embates de la oposición y las críticas «sottovoce» de muchos oficialistas. El trajín de cuatro años lo decidió por lo tanto a tomarse un descanso. Se va a su casa, porque quiere alejarse de la política. Pero no demasiado. Tiene claro que no aspira a ningún cargo público, pero podría armar una consultora política. Si hay algo que aprendió en los últimos cuatro años fue el manejo de la botonera del Estado. El hombre quiere capitalizar la experiencia.