EL FÚTBOL HABLA ESPAÑOL
F. ChatGPT
COLABORACIÓN DE HARRY EISER FLORES/GUAYAQUIL.
Cuando salgan al campo
las dos banderas últimas del mundo,
no jugarán solamente dos países:
jugará una lengua entera.
Hablará el español de las plazas,
de los puertos, de las canchas sin pasto,
de los barrios donde un niño
aprende a gambetear entre piedras
y a soñar con zapatos prestados.
Hablará con acento de Madrid
y con cadencia del Río de la Plata;
con el “che” de las esquinas,
el “vamos” de las gradas,
el grito andaluz, castellano, porteño,
y esa manera nuestra
de convertir el dolor en coraje
y la pobreza en fiesta.
De un lado irá España,
con su juego de paciencia y precisión,
con la pelota hecha pensamiento.
Del otro, Argentina,
con su rebeldía, su barrio,
su fe casi insolente en la hazaña.
Rodará la pelota
y rodará con ella la memoria
de millones que alguna vez jugaron
en una calle estrecha,
contra una pared rota,
bajo la luz pobre de un poste.
Porque antes que el estadio
estuvo la calle;
antes que el aplauso,
el barrio;
y antes que la gloria,
la ilusión de un niño.
Y mientras el mundo mire la final,
millones la vivirán como propia,
desde México hasta Chile,
desde el Caribe hasta los Andes,
desde cada rincón donde el español
aprendió un acento distinto
sin dejar de ser la misma lengua.
Y cualquiera que sea el resultado,
cuando caiga la noche sobre el estadio,
quedará una verdad más alta que el marcador:
el fútbol habla español.
