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El fracaso de Lasso en implementar su modelo liberal puede dejar lecciones para los próximos presidentes

Más allá de los discursos y los planes de Gobierno escritos, se encuentra una realidad social, política y económica. Lasso se vio desbordado por el Ecuador resultante de la pandemia.

Guillermo Lasso llegó al poder hace más de dos años con un plan de Gobierno y un discurso liberal. Incluso llegó a decir que haría realidad un ‘shock’ de inversión que atraería casi $500 millones de nuevos capitales para inversiones productivas cada mes.

Sin embargo, mucho antes del decreto de muerte cruzada, desde empresarios, políticos y ciudadanos de a pie coincidían en que las promesas liberales de Lasso eran una frustración y se quedaron en el papel.

¿Qué pasó entre el discurso y la acción del Gobierno? Aparte de la apertura comercial, con dos acuerdos firmados con China y Costa Rica, y uno por firmarse con Corea del Sur, el actual mandatario legará una economía con iguales problemas estructurales que en el pasado.

1 La pandemia cambió todo
Una de las principales críticas a Lasso apunta a que, a pesar de haber estado 10 años preparándose para ser presidente, no ejecutó soluciones efectivas para los problemas estructurales del país.

La razón de fondo es que la pandemia cambió todo. Entre 2019 y 2020, Ecuador retrocedió 10 años en temas de pobreza.

Esta realidad, según ha explicado Simón Cueva, quien fue el primer ministro de Economía de Lasso, cambió el panorama de lo que se podía y no se podía hacer en el país. Sin embargo, dimensionar ese cambio solo fue posible estando en el poder.

“No hay soluciones mágicas o soluciones indoloras en Ecuador. La solución de fondo es, entre otras cosas, enfrentar la situación fiscal y de desigualdad que tiene el país. Lograr eso implica tomar medidas difíciles como subir impuestos, reducir subsidios”, dijo Cueva.

En otras palabras, ante un país devastado y con atrasos de todo tipo, la única vía, por encima de cualquier ideología, era tratar de ordenar las cuentas, asegurar el financiamiento externo y aumentar la cobertura de los bonos y ayudas sociales para evitar mayor deterioro.

“La reforma tributaria iba en la línea de más equidad en un país tan desigual como Ecuador. Se topaba al 3,5% de más ingresos y no a la clase media. Además, se redujo el gasto tributario para empresas y puso límites a ciertos temas muy generosos en eso”, recalcó Cueva.

Con esto, se consumó la primera gran traición de Lasso porque se aumentó el pago de impuesto a la renta para las personas con ingresos de $2.000 mensuales o más y se pusieron impuestos temporales al patrimonio sobre personas y empresas.

El Gobierno de Lasso intentó pagar deudas de otras administraciones y reducir el endeudamiento público con parte de los ingresos adicionales de la primera reforma tributaria; pero el problema central fue que el país ya venía acumulando carencias y descuidos desde 2015 (exacerbados con la pandemia) y todo el mundo exigía soluciones rápidas.

2 Sin equipo para gobernar
Con pocos recursos y muchas necesidades, Lasso necesitaba un equipo político y técnico para gobernar un país convulsionado.

Pero, con la excepción de unos pocos nombres, nunca contó con un real soporte ni una estructura para al menos los principales puestos claves en un Estado que ha crecido exponencialmente desde 2007.

Según algunos análisis, un presidente necesita alrededor de 3.000 personas, entre cargos políticos y técnicos para tomar real control de todas las instituciones.

Lasso se llenó de decretos interesantes como los de la política minera y petrolera, pero nunca tuvo gente que los ejecute.

Alberto Acosta Burneo, economista y editor de análisis semanal, dijo que los planes de Lasso naufragaron con el llamado enemigo interno y con la reticencia de la ciudadanía.

3 Sin cultura de comunicación
En una reciente entrevista con radio Ekos, el expresidente de la República, Jamil Mahuad, aseguró que paradójicamente uno de los problemas de la dolarización en Ecuador es que “tuvo mucho éxito demasiado rápido”.

Cuando se dolarizó, de alguna manera se alinearon los astros, y se disparó el precio del petróleo, las exportaciones crecieron, la remesas de los migrantes inyectaron liquidez y el entorno internacional general fue propicio.

Eso hizo que los ecuatorianos creyeran que no se necesitaban hacer reformas para liberalizar y flexibilizar la economía. Esa creencia se mantiene, y la mayoría cree que solo hace falta más de lo mismo, pero reforzado, para que el país avance.

Lasso fracasó en comunicar que se necesitaban cambios estructurales, y además se enfrentó a una oposición visceral desde el día uno de su mandato. Al año ya tenía un violento paro indígena.

4 Dependencia de inversiones
En países como Ecuador con pocos recursos fiscales, los modelos liberales dependen en gran medida de la inversión extranjera para impulsar el crecimiento económico.

Lasso asumió en un momento en que la inversión se estaba desinflando en toda la región. En el último año, los flujos internacionales de inversión a América latina se han desacelerado un 13%.

Los inversionistas ahora son más selectivos sobre dónde arriesgar sus capitales y, a la inestabilidad política que llevó a la muerte cruzada y a las elecciones anticipadas, se sumaron sectores sociales y ambientales con un discurso y unas acciones radicales en contra de la inversión.

LA HORA ha relatado como se abusa cada vez más de las acciones constitucionales de protección para parar inversiones y como, desde la propia Corte Constitucional, se legisla en contra de la producción.

5 Sin convicciones sólidas.
En 2012, cuando Lasso tenía en la mira su primera candidatura presidencial contra Rafael Correa, publicó el libro ‘Otro Ecuador es Posible’.

En ese libro, de acuerdo con Eduardo Villacis, economista e investigador, se perfila una mentalidad socialdemócrata y ciertas inclinaciones al libre mercado.

“Creo que Lasso nunca ha sido un liberal convencido. Tal vez sí lo son cuadros cercanos como Pablo Arosemena (actual ministro de Economía) y Francisco Briones actual director del SRI. Si no tienes certezas sobre tu supuesto credo ideológico, lo más probable es que fracases en implementarlo”, puntualizó.

Sin la camisa de fuerza del FMI, desde 2023, Lasso intentó tímidamente darle un giro más liberal a su Gobierno. Desmontó su propia reforma tributaria y envió decretos ley que la Corte Constitucional le negó. (JS)

 

 

 

 Diario La Hora