Opinión

El follón de Tuesta

El 22 de enero de este año la ONPE contrató a Fernando Tuesta Soldevilla para que preste servicios especializados de asesoría en materia electoral. Tuesta es, también, el personaje que ha designado el presidente Martín Vizcarra para presidir una comisión de reformas políticas. Esas reformas abarcan áreas tanto electorales como constitucionales.

En consecuencia, legal, ética y funcionalmente, ¿acaso es aceptable que un personaje contratado –ergo remunerado– por ONPE presida una comisión de “notables ad honorem” digitada por el presidente Vizcarra para que proponga un paquete de reformas políticas de alcances constitucionales?  Reformas del calibre de: 1) El retorno a la Bicameralidad antes del Bicentenario de la Independencia, condicionado a que los actuales legisladores no se reelijan; 2) Que la Corte Suprema tenga la potestad de levantar la inmunidad parlamentaria, castrando la autoridad del Legislativo; 3) Que los partidos realicen elecciones internas abiertas para designar a sus representantes; y 4) que basta recolectar 12,500 firmas para inscribir un partido ante el Jurado Nacional de Elecciones? ¿No será este un operativo encubierto –manejado desde Palacio de Gobierno– para pagarle los servicios a Tuesta Soldevilla, mientras este se exhibe como asesor ad honorem del Presidente en una supuesta comisión de notables donde él no cobrará probablemente porque ONPE ya lo contrató para realizar esta mismísima gestión? Por cierto, el periódico oficialista El Comercio –la concentración mediática– despidió a un colaborador por intentar divulgar que ONPE contrató a Tuesta.

Veamos la realidad. ONPE contrata y paga a Tuesta Soldevilla para que, en calidad de asesor, brinde servicios en materia “especializada electoral”. Pero luego el presidente Martín Vizcarra designa “ad honorem” al mismísimo Tuesta para que proponga un acervo de reformas políticas que después remitirá al Parlamento Nacional, al efecto que en dos legislaciones consecutivas las apruebe y vuelque en capítulos constitucionales. ¿Acaso aquello que propondría Tuesta en materia electoral a ONPE no sería, precisamente, lo mismo que luego sugerirá a Vizcarra como reformas políticas? ¿Es este el horizonte de sometimiento al cual pretende llevar el presidente Vizcarra al Parlamento? ¿Está dispuesto incluso a que un asesor –contratado por ONPE– acabe comportándose como constituyente por ucase suyo? Porque, amigo lector, en el imaginario de Vizcarra el Parlamento es una mesa de partes pedestre obligada a tramitar y aprobar todo lo que le envíe.

Incluso tratándose de iniciativas relativas a la Constitución –el nivel jerárquico más alto de nuestro Estado de Derecho– cuyo tratamiento merece consideraciones muchísimo más severas que esta pantomima articulada por la claque vizcarrina. Nos referimos a la simulación de presentar a Tuesta Soldevilla –a quien quizá Palacio habría conseguido que remunere ONPE como asesor especializado– presidiendo una comisión ad honorem de notables, responsable de elaborar un conjunto de reformas políticas que modificarían la Constitución. No, Presidente. Tuesta Soldevilla no debe ni puede figurar como usted quiere que aparezca. Él está contratado por ONPE como asesor rentado para elaborar propuestas electorales. Propuestas que, tal vez, usted quisiera convertirlas en reformas políticas, presentando a Tuesta como un prohombre que trabaja ad honorem para nuestra nación. Así no, Presidente.

Por: Luis Garcia Miró Elguera /Perù.