Opinión

¿El fin justifica los medios?

Diego Andrés Almeida Cevallos/Quito

 

Forbes Ecuador

 

El escenario en lo que a relaciones internacionales se refiere, es complejo e incierto por el momento. Quizás la apuesta de Noboa fue extremadamente arriesgada, pero los réditos en el corto plazo se medirán en la consulta popular.

La globalización y los cambios sociopolíticos tornan a las políticas internas e internacionales de un país en complementarias entre sí. En el mundo, cada día existen más oportunidades para especialistas en ciencias políticas y relacionadores internacionales. Lo ocurrido en Ecuador la noche del 5 de abril nos lleva a la necesidad de concientizar sobre la importancia de estudiar y medir los alcances de las políticas internas en un contexto diplomático.

Las interacciones entre estados, organizaciones internacionales, e inclusive empresas multinacionales, son factores que todo régimen debe tomar en consideración en el desarrollo de sus planes de gobierno. Al igual que “ningún hombre es una isla”, ningún país puede aislarse del mundo.

Respecto de la inviolabilidad de las misiones diplomáticas, conforme lo establece el Art. 22 de la Convención de Viena, es evidente que no aplica excepción alguna. Inclusive si el otorgamiento de asilo político al exvicepresidente Glas contraviene lo dispuesto por tratados internacionales en la materia, nuestro gobierno pudo evitar el trasgredir la Convención de Viena para mitigar el riesgo de escape del mal llamado asilado político. Incluso, ante las desafortunadas declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el asesinato de Fernando Villavicencio, nuestros lideres políticos pudieron tomar otro rumbo para enfrentar la crisis diplomática.

Ahora bien, debemos contextualizar el árbol de decisión del presidente Daniel Noboa. Su mandato es corto y su deseo de reelegirse es inminente, y para el país necesario. Recibió un país venido a menos en materia de seguridad y sobre todo en el ámbito económico. Se enfrenta a una consulta popular crucial, no solo para su gobierno, sino también para el futuro de nuestro país. Aun cuando su popularidad ha registrado cifras históricas en la época republicana, existían cuestionamientos respecto de su allegada con el correísmo. Respecto de la balanza comercial con México, Ecuador registra exportaciones anuales por aproximadamente US$ 200 MM e importaciones por US$ 700 MM. Si bien el restablecimiento de las relaciones con México será muy difícil y costoso, la conmoción interna causada por la fuga de Glas pudo resultar más costosa en el corto y mediano plazo.

Aun cuando es imposible justificar (legalmente) lo ocurrido, la afinidad ideológica de los actuales lideres mexicanos con el movimiento correista y el historial “proteccionista” de México para con políticos ecuatorianos cuestionados y procesados por la justicia ecuatoriana, llevó al presidente Noboa a optar por una acción altamente riesgosa en el campo diplomático, pero con un alto potencial político dentro de su lucha contra la corrupción.

Lo único cierto en este momento es que la política de Daniel Noboa es aquella de la nueva generación de lideres millenials. Llegó al poder con una base de seguidores que estaban hartos de la política tradicional, que querían ver un cambio político y alejarse de las viejas promesas de los partidos políticos de siempre. Su liderazgo está legitimado por su popularidad interna. Aun cuando deberá responder por sus actos ante las instancias internacionales pertinentes, su futuro político en el corto plazo dependerá de los resultados de la consulta popular.

El escenario en lo que a relaciones internacionales se refiere, es complejo e incierto por el momento. Quizás la apuesta de Noboa fue extremadamente arriesgada, pero los réditos en el corto plazo se medirán en la consulta popular. Aun cuando la pregunta es una burda simplificación del pensamiento y filosofía de El Príncipe, ¿El fin justifica los medios? (O)