Opinión

El Experimento de la Cárcel de Stanford, el poder de la Identificación.

Verónica Gallardo C.

veronicagallardo.chi@gmail.com

¿Que influye más en la conducta de un individuo, el contexto situacional o los rasgos particulares de la personalidad?. El reconocido psicólogo e investigador estadounidense de la Universidad de Stanford Phillip Zimbardo se planteó el cuestionamiento de en qué nivel puede verse influida la conducta de una persona por el entorno o sus rasgos en el momento en que se coloca a la persona en un entorno nocivo. Es aquí cuando nace el Experimento de la Cárcel de Stanford, uno de los más controversiales en la comunidad psicológica.

Para dicho estudio se seleccionó una muestra probabilística-aleatoria de 24 hombres de clase media, reclutados a través de anuncios y evaluados previamente para descartar la presencia de un historial de enfermedad psiquiátrica, psicológica o antecedentes criminales. A los 24 participantes seleccionados se les asignaron roles de guardia de seguridad y de prisioneros con la finalidad de evidenciar cuáles eran los efectos a nivel psicológico de los roles asignados. En una simulación híper-realista de un entorno carcelario, el rol se convirtió en la verdadera identidad.

El experimento se diseñó con una duración proyectada de dos semanas, no obstante tuvo que cancelarse al sexto día ya que entre los participantes se presentó una devastadora manifestación de violencia física y psicológica. Llama la atención que estas personas con buena salud mental se hayan podido identificar de manera tan profunda con los roles asignados, modificando su conducta a extremos irreconocibles.

Aunque el enfoque principal del experimento se centró en como las dinámicas entre la autoridad y el poder influyen en la capacidad de actuar de forma negativa, él estudió logró demostrar con la facilidad que nos identificamos con los roles que se nos asignan. Estos roles pueden ser etiquetas asignadas por la sociedad, familia, amistades y hasta nosotros mismos. En la actualidad hay la tendencia predominante de confundir lo que somos en esencia con ese “yo fabricado” por el poder de la identificación. En cuanto nos percibimos como prisioneros o guardias… ¿comenzamos a actuar como tales?

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