Actualidad

‘El éxito del combate al crimen está en invertir en la parte social’: Mario Pazmiño

El Coronel (sp), especialista en Inteligencia, habla de la acción más importante para vencer al narcotráfico. Las armas no son lo más importante.

El coronel del Ejército (sp), Mario Pazmiño, es una de las personas mejor informadas del país sobre el crimen organizado. Fue Director de Inteligencia del Ejército. Conoce al detalle el avance de las mafias que contaminan al país con cocaína, asesinatos y corrupción.

Periódicamente hace análisis que son altamente valorados por especialistas nacionales e internacionales, pero también embajadas.

Habló con LA HORA sobre cómo enfrentar al narcotráfico en esta nueva etapa. Una que, para él, se asemeja a la época más dura del ataque del narco en Colombia. Y muy rápido.

P: Vivimos una época de cambios en el narcotráfico en Ecuador. Pasamos de un país de transporte a cultivos, luego lavado de dinero. ¿En qué etapa estamos?

El país, al momento, es un santuario del crimen organizado transnacional. Ecuador cambió de estatus en dos décadas. Pasó de un país de tránsito a un país de acopio. A una plataforma internacional de distribución. A un país procesador, según la administración Biden. Es considerado por la comunidad internacional, la principal plataforma de exportación de narcóticos de la cuenca del Pacífico. La ONU nos califica como el tercer país que captura de droga. Esta situación atrae la atención de mafias, proto-mafias, cárteles, micro-cárteles al escenario nacional. Porque al ver que hay una producción interesante, hay un negocio en desarrollo, el narcotráfico visualiza dónde está ese tipo de negocio ilegal y dónde puede ganar. Y el Ecuador presenta esas características. Además, es un país altamente corrupto, dolarizado. Conjuga lo que necesita el crimen organizado: lavar dinero, continuar haciendo negocios y usa ciertas estructuras nacionales para fortalecerse. Ya tenemos micro-cárteles en desarrollo.

P: ¿Por qué los Tiguerones, Los Lobos, son micro cárteles y no son cárteles?

La diferencia está en que estas organizaciones comienzan a experimentar, crean un laboratorio, pero no tienen los contactos para sacar la droga. Entonces, van armando ese andamiaje. Esto pasó en Colombia en los años 80, en donde el cartel de Cali, el cartel de Medellín, eran mega bandas. Pasaron a micro cárteles y comenzaron a meterse en el negocio, con un laboratorio, cultivos de cocaína, producción, nuevos contactos. Estamos viendo esa etapa en Ecuador, pero el Estado no lo visualiza así. Ese es el problema. Esta etapa es muy violenta porque este micro-cártel necesita posicionarse en el escenario nacional.

P: ¿Habla de sicariato, las matanzas en las cárceles?

Sí. El posicionarse quiere decir que controla un espacio territorial por donde tiene que sacar su droga. Y ese control territorial se hace con sicariato, asesinatos, secuestros, extorsiones. ¿Tienen que caer personas? Sí. En las cárceles también se forman estos sindicatos delictivos, que se llaman mega bandas o micro cárteles, que están en los santuarios carcelarios, que son los pabellones.

P: ¿La comparación entre el Ecuador de ahora y Colombia de los 80 es adecuada o es una exageración?

No, más bien nos hemos acercado rápidamente. Colombia tuvo una etapa de proceso muy larga, cerca de 40 años, para generar un país dedicado exclusivamente al tema de drogas y creando cárteles muy fuertes a nivel regional y mundial. El Ecuador, en 20 años, ha comenzado a tomar un despegue importante y eso nos aproxima hacia los escenarios que presentó Colombia. Y sin ser un país productor. Pero es por donde atraviesan los principales canales de abastecimiento de drogas del corredor del Pacífico y el corredor Amazónico. El principal vector de salida de la droga de Colombia hacia el Pacífico está entre el Departamento de Nariño y la provincia de Esmeraldas. Por ahí sale el 74% de la producción de cocaína de Colombia. Colombia produce 1.800 toneladas anuales. Al Ecuador ingresan 700 toneladas. Hemos capturado 110. Quiere decir que tenemos todavía cerca de 600 toneladas que pueden salir libremente. Por eso nos ubican en el tercer lugar de decomiso de drogas. Las autoridades tratan de darle la vuelta a la noticia diciendo que estamos haciendo un trabajo eficiente.

P: ¿Pero no es así?

No es así. Lo que está diciéndo la comunidad internacional es que la cantidad de droga que están capturando es apenas el 10% de lo que está saliendo del país. Ecuador es el segundo país en exportar cocaína hacia África y Asia, después de Brasil.

P: Entonces superamos a Venezuela.

Está en el ranking, y de acuerdo a ese informe, Venezuela está muy debajo de nosotros.

P: Pero deben existir soluciones. Copiar el modelo colombiano significa ataques en ciudades grandes, a la Justicia, políticos, periodistas…

Correcto. Ya hemos visto parte de estos escenarios en el país. Pero no se empatan las cosas. Eso me preocupa tremendamente.

P: ¿Falta análisis?

Falta análisis. Los dos coches bomba en Esmeraldas, en estado de excepción, con toque de queda. No son hechos aislados. El país ya cuenta cuatro coches bombas en un corto periodo de tiempo. El problema central que tiene el Ecuador es que no visualiza claramente la problemática.

P: Si nos remitimos a la experiencia colombiana, se crearon grupos especiales, que actuaban puntualmente.

Las Fuerzas de Tarea.

P: Pero también existió un plan enfocado en lo social. ¿Pero aquí todavía no hacemos nada de los dos?

El Presidente acogió algunas de las recomendaciones. Desde hace unos tres años insisto permanentemente en que se tiene que reactivar la Fuerza de Tarea Conjunta Esmeraldas. Porque había que taponar ese ingreso de 700 toneladas de cocaína. El Presidente acoge esta recomendación que le había hecho, ya en varios documentos. Pero se queda corto porque solo utiliza esta Fuerza de Tarea en  Esmeraldas y deja desprotegido el resto del cordón fronterizo. Hay presencia militar, pero una Fuerza de Tarea tiene la responsabilidad de cuidar todo el cordón fronterizo, y esa situación hubiera sido diferente. La entrada de droga que viene desde Tumaco y pasa por Esmeraldas está bloqueada… temporalmente. Pero reactivaron el corredor amazónico.

P: ¿El tráfico pasó a Sucumbíos?

Sí. Y esa reactivación favorece significativamente a una proto-mafia que opera ahí y que tampoco le prestan atención: el Comando Vermelho. Este grupo ya trabaja tres años en el departamento del Putumayo y en territorio ecuatoriano, a través del llamado Comando de la Frontera, el mismo organismo que entrenaba al Movimiento Guevarista.

P: La información de Inteligencia asegura que hubo entrenamientos en ese sector.

Sí. Entonces este grupo dice: Gracias. Porque la droga comienza a entrar por el departamento de Putumayo hacia Ecuador. Y va a un punto central, que tampoco lo tienen ubicado. Baños es un punto central para bifurcar, nuevamente, la distribución de droga a los diferentes puertos. Si se amplía esta fuerza de tarea taparemos el ingreso. La segunda recomendación que el Presidente acogió es la militarización temporal de puertos y aeropuertos. Hace unos días dijo que iba a militarizar el Puerto de Guayaquil, pero también se quedó corto. El 52% de la droga que sale por el Puerto de Guayaquil, de esas 700 toneladas. Pero los otros puertos también son importantes, 35% sale por el Puerto de Manabí. 10% por el Puerto de El Oro, 3% por el Puerto de Esmeraldas. La recomendación era militarizar temporalmente los cuatro. Pero no entregar a la Armada.

P: ¿No hacer un nuevo Petroecuador?

No. Aquí tenía que hacerse un comando operativo. Con la Infantería de Marina, Policía Antinarcóticos y el Servicio de Vigilancia Aduanera. Tres instituciones fusionadas en un solo organismo para controlar un puerto. Es más difícil que esas tres instituciones sean corrompidas inmediatamente por el crimen organizado. Además, con rotación permanente y pruebas de confianza, y un equipo para hacer el control interno de todo.

P: ¿Cuál es la tercera recomendación?

Planteé combatir el crimen organizado porque hasta el momento no se ha hecho nada. Estoy hablando de las mafias, de los cárteles. Porque esa es la estructura que ataca el Estado ecuatoriano. El Gobierno no está pensando con una visión de país, sino de un UPC, de solucionar el circuito tal, démos un patrullero… El estadista no piensa así. El estadista tiene que pensar en solucionar los problemas del Estado en el tema de seguridad. Lo que está atacando al Estado no es el sicario. Ese es un problema social, de actividad delictiva común. Entonces mi idea era que se conformara un comando o una fuerza de tarea especial para combatir al crimen organizado nacional y transnacional. Es decir, ya bloqueada la entrada de la droga, también la salida, quedan remanentes. Entonces hay que atacar internamente para desbaratar las estructuras. Mientras hago eso, viene la cuarta recomendación. Porque eso va a generar mayor dinámica de violencia en la ciudad.

P: Coronel precisamente esa es la alerta. Que la militarización, la guerra contra el narco no es suficiente ni efectiva. Quienes se benefician son los vendedores de armas.

No. Son medidas que tienen que tomarse, porque tampoco podemos dejar que el crimen organizado siga avanzando. Hay que combatir. Antes de eso. La cuarta está orientada a una presencia disuasiva permanente en el escenario nacional. Porque hacemos patrullajes esporádicos y cada una de las instituciones quieren llevarse los logros, las victorias. “Capturamos un detenido”. “Tenemos dos puñales”. Hay que tomar ejemplos concretos. Israel opera con presencia disuasiva permanente integrando las fuerzas de seguridad. Colombia integra todas las fuerzas de seguridad bajo un solo comando.

P: ¿Cuál es la siguiente recomendación?

La recomendación más importante no está en el pie de fuerza.

P: ¿Qué es el pie de fuerza?

Es justamente la presencia militar y policial. Combate y masificación de uniformados. Un profesor de Crimen Organizado y Terrorismo en Israel decía: “la mejor forma de combatir al crimen organizado y la inseguridad en un país es atendiendo la parte social”. Es que ahí le quita el alimento que tiene el crimen organizado.

P: ¿De qué se alimenta el crimen organizado?

De pobreza, inequidad, de falta de atención gubernamental, falta de presencia gubernamental, de todo eso. Hay que revertirlo. Se necesita más educación, atender mejor a la gente, darle salud, darle mejores servicios. El presidente Lasso habla del Plan Ecuador. Y me parece una buena idea. Pero el Plan Ecuador no es militarización, no es pie de fuerza. Apenas es un 40%. El 60% de los recursos de la comunidad internacional y del país están orientados a mejorar las condiciones de vida de esa población, a mejorar los sistemas de justicia, los sistemas de derechos de las personas. El éxito del combate al crimen organizado es invertir en la parte social. Países que lo hacen tienen mejor control. Podemos hacer los cambios, podemos iniciar, pero necesitamos comprender la dinámica del crimen organizado. No dejarnos llevar de habladurías o de análisis que no son realistas, porque hacen que el Presidente se equivoque.

 

 

Diario La Hora