Opinión

EL EFECTO DE «REBOTE» NO ES CRECIMIENTO ECONÓMICO

Eco. Marco Flores T./Quito.

 

 

El rebote económico ni es ni debe entenderse como recuperación económica porque algunos indicadores no son analizados correctamente. El rebote tiene componentes estadísticos antes que económicos, comenzando porque la base de comparación es negativa debido a que el año o período previo el PIB ha decrecido. El verdadero crecimiento económico del PIB que es la suma de todos los bienes y servicios producidos en un año a los diferentes precios debe ser sostenible para que haya recuperación económica, esto es, capacidad para mantenerse en el tiempo en especial sustentado por mayor y mejor relación INVERSIÓN / PIB. 

El PIB en Ecuador terminará cayendo este año 2020 en alrededor del 10% respecto del año anterior y seguramente será la peor contracción sufrida por la economía ecuatoriana. El rebote económico hará que en el año 2021 sea mucho mayor con una tasa de crecimiento positiva que posiblemente supere el 6% anual que sería mayor a la obtenida en al menos los últimos 10 años. Sin embargo, en el año 2022 el PIB volverá a caer fuertemente, hasta iniciar una ruta de crecimiento sostenible si se practica Buena Economía. 

El crecimiento económico es muy distinto al siempre esperable rebote económico una vez alcanzado un punto crítico en la crisis. El rebote no coloca a la economía ecuatoriana en los niveles de antes de la crisis, mezcla de mala economía con pandemia. El FMI en su informe que sirvió de base para la firma del nuevo acuerdo suscrito con Ecuador y que está vigente, expresamente señala que la economía (PIB) no volverá al nivel del año 2019 sino en el 2025, luego de 5 años, y «solo si hace todos los deberes», es decir, cumple los ajustes prescritos en la receta estándar de austeridad. Nótese además que en 2019 el crecimiento económico fue cero (0%), respecto del año inmediato anterior. 

El gobierno confunde el rebote en la creación de empleo trimestral con el esperable efecto de rebote laboral y de crecimiento económico. Cómo cuando luego de una gran tempestad se inicia la calma. Los trabajadores en general y especialmente los autónomos en los diferentes segmentos de labores no pueden permanecer inactivos por la pandemia. Si decenas de miles de trabajadores autónomos permanecieron en grado variable inactivos por la pandemia y de a poco han ido retomado sus actividades es obvio y claramente entendible que se produzca un rebote en los indicadores de empleo y crecimiento de muy corto plazo. 

Ahora mismo, por ejemplo, Estados Unidos muestra que del segundo al tercer trimestre del año, entre julio y septiembre de 2020 la economía creció en 33% y sin embargo sigue muy por debajo del nivel previo a la pandemia. Unos pocos opinadores cercanos al gobierno se han apresurado en decir que este es el mayor porcentaje alcanzado desde la época de Abraham Lincoln, y tienen razón, pero es rebote económico y no crecimiento económico. 

Cuando los indicadores del rebote económico dan muestras de haberse iniciado, invariablemente los gobiernos y sus cercanos se felicitan y resaltan el «éxito de sus decisiones». En Ecuador incluso han dicho que la ley humanitaria ha permitido mantener el empleo cuando en realidad lo que ha permitido es mantener dentro de las estadísticas de empleo a un importante segmento de trabajadores a pesar de no tener empleo de calidad, porque son decenas de miles los trabajadores que oficialmente ahora tienen un sueldo de 220 dólares y no de 395 dólares mensuales que es el salario básico unificado. Se dirá que eso es mejor a no tener nada, claro que es mejor a no tener nada, pero tampoco hay nada que celebrar. 

 

 

 

Noviembre,  03 de 2020