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El dragado del Guayas, una obra urgente y pendiente

Abarca 34.500 kilómetros cuadrados de un territorio drenado por un único sistema hídrico, donde se desarrolla una gran variedad de actividades agrícolas.

La cuenca del río Guayas, el sistema fluvial más importante de la costa suroccidental del Pacífico, acusa desde hace varias décadas un progresivo proceso de sedimentación, apresurado por un mal manejo de las cabeceras de sus afluentes.

Esa acumulación de toneladas de sedimentos, sobre todo en los cauces de los ríos Guayas, Daule y Babahoyo, ha potenciado las inundaciones y, por otro lado, mermado la navegabilidad por la formación de bancos de tierra, como es el caso del islote El Palmar, cerca de Guayaquil.

La remoción de sedimentos del río Guayas y obras complementarias, como la limpieza de afluentes, son una competencia adquirida por el Gobierno Provincial en 2012, que hasta ahora no ha podido concretarse. El proyecto urgente espera una concreción del próximo prefecto del Guayas.

La falta de mantenimiento de la cuenca hidrográfica pasa factura, por ejemplo, a los productores de arroz asentados en el Valle del Río Daule, donde cuatro juntas de usuarios siembran 12.500 hectáreas con riego de agua captada de ese afluente.

Todos los años, los agricultores de la gramínea deben desazolvar con retroexcavadoras, a veces a mano, el lodo y otros materiales que el río acumula en las tomas de captación, cuenta Julio Carchi, presidente de la junta de riego América Lomas.

“La situación se vuelve difícil en el invierno porque sufrimos por los desbordamientos de los ríos que vienen de la zona alta”, dice. Por eso, Carchi considera de suma importancia el dragado del río aguas arriba, complementado con una arborización de las riberas.

Más al norte, el río Pula, un tributario del Vinces, en invierno se sale de su cauce e inunda una extensa zona agrícola que abarca recintos dauleños como Cascol de Baona, Cañito, Santa Rosa, La Seca, El Papayo, San Antonio, San Sebastián, Vainito, entre otros. “Se desborda por el problema de la sedimentación. En tantos años se debieron construir muros de contención en los bordes, pero no se han hecho. Es algo a lo que se debe dar prioridad, y que no se haga demagogia”, sostiene Francisco Barzola, dirigente de la junta Unidos Venceremos.

Todos los años, con lluvias normales, la cuenca del Guayas sufre inundaciones porque hay cauces sedimentados y ríos con puntos de desbordamiento, explica Jaime Proaño, catedrático universitario especializado en temas de riego, drenaje y recursos hídricos. La formación de sedimentos se debe a la “deforestación inmisericorde” en las partes alta de la cuenca, agrega.

Para el experto, la Prefectura deber atender puntualmente los puntos críticos porque -asegura- no habrá suficientes recursos para limpiar todos los cauces. “Hay que trabajar con defensas ribereñas, estos son muros de gaviones y diques de protección principalmente, y con dragados puntuales en otros sitios”, recomienda.

El activista social Nicolás Brito pide que el dragado del río Guayas sea constante, pero sugiere que ese trabajo esté a cargo de una empresa pública constituida por el Gobierno Provincial del Guayas. “El nuevo prefecto debe contratar una empresa internacional con experiencia, que entrene personal ecuatoriano, y que una vez que drague el embanque de El Palmar, traspase la maquinaria y toda la infraestructura a la empresa pública, que es la que deberá hacer después un dragado permanente”, propone.

50 años sin un dragado del afluente

En 2012, la Secretaría del Agua (Senagua) entregó a las prefecturas la competencia del dragado de los ríos.

En el río Guayas no se hace un gran dragado desde 1968. Según estudios, el afluente acumula cada año unas 250.000 toneladas de sedimentos. El afluente tiene escasa navegación por la falta de profundidad en algunos sectores. El 18 de abril del año pasado, la Prefectura del Guayas firmó con la Armada un contrato por $ 58,8 millones, para una segunda fase del dragado en los alrededores del islote El Palmar, donde se extraerán 4,5 millones de m3 de sedimentos.

Once meses después, el dragado en esa zona no comienza, pero sí se han hecho los estudios topográficos, batimétricos, geotécnicos, geofísicos e hidrológicos. También se adecúan los terrenos aledaños a Peñón del Río (cantón Durán), donde se depositará el sedimento. (Expreso)