Opinión

El día del niño…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Deberían ser días permanentes de protección, entrega de amor, cariño, ternura, enseñanzas, para que todos los niños del mundo no guarden en sus recuerdos y memorias, traumas, resentimientos, odios, revanchismos…, como sucede con esos seres víctimas de la violencia, pobreza, guerras, esclavitud, explotación sexual, torturas…

«Dejad que los niños vengan a mí», encierra un mensaje profundo está expresión del gran maestro de Nazaret, de cuanto los mayores, deberíamos volver a aprender de esa vida en común, de alegría, inocencia en que los niños dan rienda suelta, a su imaginación y derecho de vivir entre iguales…

No es suficiente darles un pequeño regalo, para mitigar el abandono de padres, abusos de profesores, familiares, y del propio Estado, a millones de estos frágiles seres, que las circunstancias y la propia naturaleza, por las adversidades y entornos en que se desarrollan, pierden su inocencia, les robamos de sus recuerdos una infancia de amor, alegría, protección, para arrojarlos prematuramente a ese mundo plagado de criminales, degenerados, tóxico, que es el mundo de hoy…

La peor contaminación que lesiona severamente los niños de hoy, que causa mayores estragos que la desnutrición infantil, es la que ocasionan los medios y redes sociales, que enferman a los niños de tanta inmundicia y perversidad, sin que nadie censure tal libertinaje y terrorismo visual, porqué derechos humanos una organización de hipócritas y vendidos a las mafias y el crimen internacional, reclaman la libertad de expresión, opinión e información…

Si no logramos educar, proteger, alimentar, a los niños desde el claustro materno, hasta por lo menos los doce años, no hemos aprendido las lecciones del pasado, y estaremos irremediablemente condenados a vivir en la barbarie, violencia y extinción.

Que vivan todos los niños del mundo, que Dios los proteja y guíe hacia un mundo de amor, salud, principios y mucha alegría.

Semper Fi.