Opinión

El “demonio” que inquieta al Papa Francisco

Sólo en la provincia de Buenos Aires hay 4.500 congregaciones evangélicas.

La misa en Luján que la Iglesia compartió el sábado con sectores opositores a Mauricio Macri –entre ellos el líder camionero Hugo Moyano y su hijo Pablo– no pudo cumplir todavía ninguno de sus objetivos.

Se realizó, con invocaciones ecuménicas, bajo el lema ubaldinista de “Pan, Paz y Trabajo”. Ningún milagro, menos con el desarrollo del presente ajuste, podría mejorar en un puñado de días la situación social. Se pudo esperar, al menos, el sosiego de los ánimos. Pero tampoco sucedió.

Aquella multitudinaria expresión produjo, después de cuatro días, varios fenómenos simultáneos. Agregó tensión al vínculo entre la Iglesia y el Gobierno. Alborotó la convivencia entre Cambiemos y núcleos de la oposición, en medio de la discusión del Presupuesto.

Reabrió discusiones entre los obispos. Activó las alarmas en el Vaticano por una cuestión mucho más estructural que los debates políticos domésticos. Francisco, el Papa, tiene conciencia de cómo en la región los repetidos equívocos de la Iglesia Católica abren las puertas a otras manifestaciones religiosas que echan hondas raíces en el campo popular.

POR:Eduardo van der Kooy