Opinión

¿El declive del partido republicano?

Nicole Osuna

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@nicoleeosuna

Con las primarias estadounidenses a la vuelta de la esquina, los candidatos presidenciales demócratas y republicanos presionan el acelerador en lo que es ya la recta final. Los ojos de toda la población del país y del mundo entero, se fijan en nombres como Hillary Clinton, Bernie Sanders, Ted Cruz y, más que nada, en el controversial Donald Trump.

Trump es quizá la sorpresa más grande de estas elecciones. Un empresario exitoso convertido en celebridad con una tendencia a hacer comentarios radicales y controversiales, es ahora el candidato más probable para el partido republicano.

Liderando las encuestas de opinión desde hace meses y atrayendo a grandes multitudes, Trump está desafiando y callando a todos aquellos que aseguraban que no era un contendiente relevante y con posibilidades de ganar las primarias.

Bajo el slogan “Make America Great Again” -Hagamos a América grande de nuevo-, ha llevado a cabo una campaña que ha provocado el asombro hasta de los más radicales republicanos.

Con comentarios anti inmigrantes y anti musulmanes busca convencer a los americanos que él sí tiene la “mano dura” necesaria para lidiar con problemas actuales como la inmigración ilegal, el desempleo, el terrorismo y el crimen. Es precisamente esa postura radical la que ha atraído a muchos de sus simpatizantes.

Algunos de ellos lo describen como “inspirador”, “honesto” y “valiente”. Como alguien independiente, auténtico y dispuesto a hacer lo que se tiene que hacer y que no se deja influenciar por presiones políticas o lobbies.

No obstante, muchas personas de su propio partido no se lo creen. Todos sus contendientes republicanos se han opuesto a su campaña, así como líderes pasados del partido.

The National Review, la revista de referencia para los conservadores en EE.UU., está liderando una campaña en contra del magnate. Los editores de la publicación lo han calificado de “político populista y oportunista”.

Adicionalmente, el editor de la revista conservadora Weekly Standard, lo llamó un “estafador” al estilo de un dictador latinoamericano con tintes nacionalistas y populistas.

Sin duda, su éxito hasta ahora está generando divisiones en un partido republicano que no sabe del todo cómo lidiar con un personaje como él. ¿Será éste el declive del partido? ¿O acaso significará su renacer?
Lo que sí está muy claro es que simbolice lo que simbolice, es tiempo de que el partido se detenga, rebobine y se plantee seriamente la posibilidad de que Trump podría convertirse en su representante en estas primarias por venir.

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