Opinión

EL COSTO DE ELEGIR A UN IMPROVISADO

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
[email protected]

 

Con profunda pena y sobre todo con una decepción incalculable, estamos presenciando el fracaso de un gobierno juvenil compuesto por amigos, compañeros y allegados dependientes de un joven proyecto de playboy que, por accidentes de la vida, gobierna nuestro maltratado país. Esto se debe a un imperdonable magnicidio que todavía no ha castigado a los verdaderos culpables y que, como todo en nuestro país, continúa en el limbo de la historia nacional.

Buena parte de los que votamos por el cambio promovido por la juventud, y especialmente en contra del Socialismo Progresista, seguimos decepcionados por un gobierno que no logra salir de la crisis heredada de administraciones corruptas e infames que dejaron al país en un caos total del cual seguimos siendo las víctimas inocentes. Teníamos esperanzas de una efectiva reorganización de todo el aparato estatal, pero para nuestra sorpresa, el remedio resultó casi igual o incluso en algunos casos peor que la misma enfermedad.

«QUIÉN NO ESCUCHA CONSEJOS, NO LLEGA A VIEJO». Todavía queda poco tiempo para corregir los errores y reflexionar sobre el fracaso de amigos y empleados en la gestión del Estado, algo que no se puede manejar como sus empresas privadas.