El Conde Mendoza: entre la historia, el mito y la memoria familiar
Ing. Agro. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
MSc. Manejo de Recursos Naturales Renovables
Foro Agropecuario Ecuatoriano
Voy a comentar sobre un personaje muy reconocido y contradictorio del siglo pasado, del cual descendemos muchas personas que aún lo sobrevivimos. En torno a él se han tejido numerosas historias, algunas tan solo fábulas transmitidas de boca en boca; como aquella que relataba que tenía unos lagartos con colmillos de oro que habitaban en una lagartera donde iban a parar los amantes de la condesa. Historias pintorescas que formaron parte del imaginario campesino y que se fueron heredando de una generación a otra.
El personaje al que me refiero es don Felipe Ángel Mendoza Coello, conocido popularmente como el Conde Mendoza. Entre sus hermanos estuvo Carlos Mendoza Coello, mi bisabuelo. Felipe Ángel fue una figura destacada en la provincia de Los Ríos, nacido en 1866 en San Lorenzo de Vinces y fallecido en 1954. Provenía de una familia estrechamente ligada al próspero cultivo del cacao, un linaje que formó parte del poderoso imperio cacaotero de finales del siglo XIX.
Hijo de José Ángel María Mendoza Campos y María de Jesús Coello Morante, el Conde Mendoza fue un caballero reconocido por su carácter rumboso, su vida ostentosa y su presencia imponente: alto, de complexión robusta y piel trigueña. Se convirtió en un personaje internacional que disfrutó temporadas en Francia, recorriendo playas y balnearios, y llamando la atención por su generosidad y estilo de vida extravagante.
Se recuerda, en particular, aquella célebre participación en el Carnaval de Niza, donde obtuvo el título simbólico de Conde por un día al desfilar disfrazado de Luis XVI. Ese episodio, ocurrido en la década de 1920, reforzó para siempre su apodo de “Conde Mendoza”, convirtiéndose en una de las anécdotas más repetidas de su vida.
Su trayectoria familiar y social estuvo marcada por relaciones tanto en Ecuador como en el extranjero, incluido su matrimonio con Rachel Jeantet, vínculo que mantuvo hasta sus últimos días. La familia Mendoza Coello dejó un legado profundo en la provincia de Los Ríos y, especialmente, en Vinces, donde su historia se entrelaza con la riqueza del cacao, el poder local y las tradiciones que moldearon el desarrollo económico y cultural de la región.
El Conde Mendoza permanece como una figura emblemática, envuelta en mitos y leyendas, símbolo de la bonanza cacaotera y del estilo de vida acomodado de su época. Y aunque no haya sido miembro formal de la nobleza, muchos aseguran hoy ser sus descendientes directos. Lo que aquí relato es una mezcla de investigación y de los recuerdos heredados de mis antepasados.
Probablemente se seguirán escribiendo historias sobre su vida y su legado. Cada quien sacará sus propias conclusiones.
