Economía

El Clásico también es negocio

El movimiento se vuelve intenso a los alrededores del escenario deportivo. Aquí, los comerciantes ofertan desde comida hasta gorros y llaveros.

GUAYAQUIL. El clásico del Astillero es un partido de fútbol que se inicia antes de que el árbitro dé el pitazo inicial. No hay programas radiales, televisivos, escritos o de Internet que no hablen de estos equipos que encierran glorias y rivalidades por la cantidad de títulos ganados y de futbolistas que han dejado en la memoria de sus hinchas su clase futbolística representando los colores amarillo y azul.

Por lo que compromiso comenzó, en el tema económico, en el casco comercial de Guayaquil es amarillo y azul por donde se pase. Banderas, pitos, camisetas, discos musicales, gorras y sombreros son algunas de las cosas que más se venden.

Esto, a propósito del partido que se juagará el domingo en el Modelo, por lo que el sector de la Bahía, la oferta de camisetas de Barcelona y Emelec se comercializa entre $6 y 8, dependiendo el tamaño, las ventas han aumentado en este sector.

Aquí, los vendedores flamean las prendas como si fuesen banderas. “Venga, vístase de amarillo y celebre el domingo con su camiseta puesta”, era su grito para atraer hinchas.

Jacinto Rodríguez destacó que el éxito de su negocio depende del nivel futbolístico que tiene los equipos. “Cuando gana, la gente sale contenta y hasta no falta alguien que invita a comer a sus amigos, pero cuando pierde, nadie quiere comer”, quien vende, desde hace siete años, en ese lugar.

Pero este partido también sirve para los vendedores de comida que se ubicarán alrededor del estadio Modelo Alberto Spencer, para casi cincuenta comerciantes hacer algo de dinero, sea en la venta de comida preparada al aire libre o jugos; camisetas, gorros, y como cuidadores de carros.

Pascual Reyes Pincay, comerciante de 53 años, consideró que para este partido las ventas se incrementan por el simple hecho que los aficionados “buscan las camisetas de sus equipos favoritos para apoyarlos, ya sea en el estadio o en sus casas”. (DO/La Nación)