Opinión

El Chiste de la guerra virtual

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

Recientemente, Ecuador fue noticia a causa de un comediante que se burló del Presidente Correa en un programa de televisión. Ridiculizó el espacio y tiempo que nuestro líder pierde, no sólo en responder ofensas virtuales, también en ofenderse siquiera.

John Oliver, el comediante aludido, además de bromear sobre el inexplicable comportamiento del señor Presidente; con premeditación y alevosía, se acomodó en su silla para atacarlo como persona. No contento con esto, alentó a sus seguidores a hacer lo mismo usando una red social.

Ver extrapolada nuestra situación local en un contexto internacional nos recuerda que en ciertos aspectos hemos retrocedido al punto de causar gracia. Cuando recordamos que, no solo los comunicadores, sino todos estamos sometidos a un tipo de censura, el humor desaparece. Cuando el pueblo se educa y descubre que la trasmisión de ese chiste es pagada por todo un país, la broma se transforma en traición.

Un manejo tan políticamente incorrecto contra amenazas en redes sociales, demuestra que aquellas no son un verdadero peligro para el Estado o la integridad de primer mandatario. Sin embargo, si a pesar de esta constatación pública el señor Presidente malgasta tiempo del Enlace Sabatino confrontando a cada opositor, entonces las acciones tomadas por él solo pueden ser entendidas como un juego: al emprenderlas se divierte.

Mientras tanto, en estas “coyunturas”, el propio Presidente le ha dado a sus contrarios elementos para suponer algo que los podría divertir: “debe estar reunido con sus asesores discutiendo por qué no puede hacer nada para vengarse; ja, ja”. Así se burlan los detractores. Pero se ríen de una fantasía.

Con esa clase de detractores todo seguirá igual. Por su lado, Correa podrá decir que hicieron mofa de él. Y aunque eso no es fantasía, la experiencia nos dice que sólo verá eso. Nada más.

Por el bien de la nación esperemos que esta vez vea más allá, lo más importante: que había un mensaje detrás de la burla.