Opinión

…El Camino de Santiago

Santiago Pérez S./Guayaquil.

 

VALIJAS DIPLOMÁTICAS Y OTROS DEMONIOS

Ahora, que estamos protagonizando demandas y contrademandas, ante la Corte Internacional de Justicia, se nos vino a la memoria otra historia de TRANSGRESIÓN DIPLOMÁTICA, de la cual salimos por la ventana del baño, dejando atrás un muro de silencios e incógnitas. Veremos, además, como no siempre se cumplen los acuerdos firmados, ni los sagrados Protocolos de la Convención de Viena, ante particulares circunstancias.

Y será de esto, precisamente, que El Camino de Santiago tratará en este escrito.

Primero que nada, y antes de entrar en materia, debemos aclarar sin opción a duda, nuestro convencimiento absoluto, de que el gobierno ecuatoriano, obró con razón, con decisión y en legítima defensa de la ley y la justicia del Ecuador; cuando extrajo a la fuerza al delincuente común, prófugo y ex vicepresidente de la república, de la sede diplomática de México, en Quito. Se hizo todo para evitar la fuga de un criminal, y consta a todo el que vio y escuchó, que México y sus autoridades, hicieron caso omiso a toda la información compartida, despreciando a nuestro sistema legal, a nuestras leyes; y a la autoridad del Presidente Daniel Noboa.

Dicho lo anterior, vayamos pues al asunto que nos concierne.

En el mes de enero, del año 2011, era descubierta una VALIJA DIPLOMÁTICA ECUATORIANA, con droga en su interior, por las autoridades italianas competentes. Eso, significa que, a pesar de ser un contenedor y contenido diplomático, las autoridades italianas detectaron, detuvieron, violaron sellos y seguridades diplomáticas, y extrajeron de la supuesta VALIJA INVIOLABLE, 40 kilogramos de pasta de cocaína colombiana, con un grado de pureza del 99.99%. El hallazgo, se lo hizo en la valija diplomática, dirigida al Consulado del Ecuador, en la ciudad de Milán. Esta valija, había sido enviada siguiendo todas las formalidades del caso, con todos sus sellos y etiquetas de reglamento, a más de las solemnidades de la Convención de Viena, de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas.

Además de documentos, instrucciones y demás literatura concerniente a la Misión Diplomática, la valija contenía JARRAS y PLATOS, en los cuales se encontraba la pasta de cocaína, disimulada.

Narcisa Soria Valencia, era el Cónsul de Ecuador en Milán, al momento del escándalo; bajo las órdenes de Ricardo Patiño, quien entonces era el Canciller de la República.

Menudo escándalo. Se daba el caso de encontrar drogas de alto poder, en la correspondencia diplomática de un país “amigo”; con representación diplomática vigente desde hace más de 100 años; pues éstas se iniciaron el 6 de mayo de 1900.

No existía precedente en las relaciones bilaterales que Ecuador mantiene, con el conglomerado mundial.

Así de fácil; así de serio.

Ante el hecho, las autoridades italianas inmediatamente exigieron respuestas y explicaciones, a lo que el gobierno de Rafael Correa, su Canciller y su Fiscal General de la Nación, culparon de toda responsabilidad y como único gestor, a CHRISTIAN LOOR, un director y actor ecuatoriano, que a su vez denunció, en la ciudad de Montecristi, que era amenazado y forzado al envío de drogas; por alguien conocido como SAMBO. Según Loor, SAMBO se jactaba de ser “asesor” de uno de los principales Ministerios.

Silencio y misterio absoluto. Nadie en Carondelet entendía, como 40 kilos de pasta de cocaína extremadamente pura pudieron introducirse en una valija diplomática. Correa, se desentendía, el Fiscal General, Galo Chiriboga, cerró de plano cualquier investigación sobre el caso. Y, por supuesto, el responsable de todo el ámbito diplomático del Ecuador; Ricardo Patiño Aroca, dijo que la culpa es del PERRO defectuoso y mal entrenado, de los sistemas de control antinarcóticos del Ecuador y que, todo esto, no es más que un atentado al buen nombre del Gobierno de la Revolución Ciudadana.

En el año 2013, y ante la ninguna colaboración por parte del Ecuador, Italia condenó a CHRISTIAN LOOR a 10 años de prisión, a más de una multa de 40,000 Euros. Lo mismo le ocurrió a JORGE REDROBÁN, amigo de LOOR. También encausaron a CARLOS HURTADO y JESÚS PAZO TORO. Un norteamericano, JEAN PAUL FLORES, fue también condenado.

Pero, ahí no acaba la cosa.

Cumplida su sentencia en Italia, el norteamericano Jean Paul Flores regresa a Ecuador, un día 3 de septiembre del 2015, para ser brutalmente baleado con 7 impactos mortales, junto a su joven acompañante; una chica de 29 años. Los asesinos llegaron en un vehículo sin placas y vidrios oscuros; quienes, luego de una hora de cometer la matanza, volvieron en un vehículo similar a recoger todos y cada uno de los casquillos disparados.

Resulta, que este señor Flores era fundamental para el esclarecimiento de los hechos; y su muerte, ponía la lápida definitiva al meollo.

La FISCALIA ITALIANA ya apuntaba directamente al Cónsul Ecuatoriano, NARCISA SORIA VALENCIA; quien fue llamada a investigación y cuestionamientos. Ella, no hizo más que protestar airadamente por la “rotura” de los sellos diplomáticos, de una valija diplomática ecuatoriana, que contenía nada menos, que 40 kilogramos de pasta de cocaína de alta pureza; apelando a la Convención de Viena. Así no más.

Italia, no dejaría de investigar hasta la médula, un crimen en ejecución; en sus propias competencias, en su propio territorio, por respeto a ningún párrafo de Convención de Viena; ni así viniese del mismísimo Emperador del Sacro Imperio Romano.

Y así lo hizo; sin pestañear.

Nunca se dio una explicación; ni de la droga, ni de la valija, ni del asesinato. Nunca se participó en la investigación de manera alguna; y hasta el día de hoy, no hay un solo archivo abierto, una investigación en curso, algún responsable de los vergonzosos hechos, que enlodaron el buen nombre y el prestigio del Ecuador, en el mundo diplomático, hasta el día de hoy.

Los ecuatorianos, partimos del supuesto de que, todos los demás sobre el planeta tierra, sufren de la misma amnesia y desmemoria que caracteriza a nuestra idiosincrasia; dejar hacer, dejar pasar, dejar olvidar, no más…

Y eso, no es así.

Hoy, que necesitamos imperiosamente de nuestra frágil credibilidad, delante de la CORTE INTERNACIONAL de JUSTICIA; establecida en La Haya, Países Bajos; donde no hay Fiscales CHIRIBOGA, ni Ministros PATIÑO; ni la autoridad es un expresidente, prófugo condenado, como RAFAEL CORREA; todas estas trapaceas diplomáticas, entuertos legales, y acciones inmorales y condenables, hacen peso, tienen efectos y tienen su costo.

¿Por qué nadie investiga este caso, que tanto nos ensucia y que tanto nos perjudica internacionalmente?

Nuevamente, estamos ante un discernimiento judicial internacional, en el cual necesitamos urgentemente, que el mundo diplomático internacional escuche, analice y respalde nuestra versión de los hechos, con respecto al apresamiento forzado de JORGE GLAS, sacándolo a la fuerza de la Embajada de México.

Nuevamente, un país más grande, más rico, más relacionado, más importante en el ajedrez mundial, nos demanda; nos acusa de violar la majestad y santidad de su embajada.

No es cualquier acusación, ni cualquier demanda.

Si bien, Ecuador tiene argumentos válidos y razones de fuerza, para haber procedido como procedió, no deja de preocupar los malos antecedentes que, tratándose de tráfico diplomático de cocaína, podrían restarnos apoyo y credibilidad.

Acostumbrémonos a lavar responsablemente nuestras miserias, a corregir nuestros graves errores; que contrariamente a nuestra forma de pensar y creer que “todo se olvida”, no siempre es así.

Deberíamos exigir a la Fiscalía y a la Cancillería, que se nos dé respuestas veraces y definitivas, a este escándalo; que parece más de una novela de Ian Flemming, que de la historia de un país soberano.