Opinión

…El Camino de Santiago

Santiago Pérez S./Guayaquil

 

EL PELOTÓN OLVIDADO

 

Como si se tratara de una película de guerra, del reconocido director Martin Scorsese, el título nos evoca un puñado de uniformadas tropas, obviamente olvidadas.

¿Olvidadas por quien, o por qué?

Y será de esto, precisamente, que El Camino de Santiago tratará en este escrito.

Desde el año 2007, hasta el año 2017, las huestes correístas arrasaron con nuestro país. Hordas de corruptos y sinvergüenzas, enquistados en todas las instituciones del Estado, se enfocaron en el latrocinio, el engaño, la mentira sostenida y la destrucción planificada de la institucionalidad del Ecuador. Como si fuera una invasión concertada, el correísmo abrió las puertas de nuestras fronteras, a todo aquel que quisiera entrar a nuestro país; sin requerírsele ningún tipo de documento, visa, o historia policial, que hubiese permitido a nuestras autoridades filtrar el ingreso controladamente, separando la paja del trigo.

Pero, no fue así.

Intencionalmente se dio amparo a todo aquel que quisiera refugiarse en nuestra nación, escapando de otros países vecinos, o peor, personas que vinieron específicamente a sembrar el crimen, la narco industria y el narco tráfico.

A partir de entonces, los registros históricos demuestran cómo nuestro país se tornó invivible. Intencionalmente se promovieron todas las actividades más ilícitas y aborrecidas por la humanidad, como son el femicidio, la pedofilia sostenida, la producción, tráfico y comercialización de drogas de alta peligrosidad; secuestros, sicariatos, violaciones, coyoterismo, y todo aquello que enmarca el pérfido “Crimen Organizado”.

Paralelamente, se coparon todos los organismos de control, comenzando con crear e imponer una nueva Constitución de la República, para la cual, en una sola noche, se redactaron, leyeron, corrigieron, aprobaron e incluyeron, más de 10,000 artículos de esta; que fueron transferidos directamente desde la Venezuela Chavista; listos para publicar. En una sola noche, se hizo el trabajo que, normalmente, llevaría un año, o más, terminar.

Al haber infectado todo el sistema, las actividades del Crimen Organizado tuvieron carácter oficial; con su correspondiente IMPUNIDAD garantizada; defendida a rajatabla por el gobierno, y reprimida brutalmente toda protesta, denuncia, reclamo, queja, hasta el más quedo y dolido lamento.

Toda esta campaña se hizo, como estrategia militar. Cuba, Nicaragua, Venezuela y Brasil, empujaron y ayudaron al mandatario, hoy prófugo, a imponer un Narco Estado, en lo que fuera nuestro país, un triangulito verde y pacífico, de gente buena y tradicional.

Esa maldición impuesta, nos sigue hasta hoy; donde vemos que, hasta sacerdotes, han sido soldados de las fuerzas del mal, del narcotráfico, del narcoterrorismo, el sicariato, el femicidio, la pedofilia y el coyoterismo.

Siete años después, los responsables de todo este desastre gozan de impunidad, seguridad y enormes beneficios, fruto de los centenares de millones de dólares de su latrocinio regular y constante, mientras fueron poder.

Con una laxada e inentendible misericordia, las leyes y la fiscalía general de la nación han “obrado” haciendo alarde de lentitud, ceguera y desconocimiento memorable del horror sembrado por el correísmo.

Si bien, hay un puñado de detenidos, presos, éstos se cuentan con los dedos de una mano. Pero, los generales de la destrucción, los adalides del acabose de nuestra sociedad, de nuestro futuro, de nuestras finanzas y nuestra salud, campean risueños y triunfantes dentro y fuera de nuestro país; bajo supuestos “asilos políticos”, que simplemente Ecuador dejó hacer, dejó pasar.

Ese pelotón de destrucción, que comprende al Líder mismo, quien llora refugiado en Bélgica, a más de sus borregas más siniestras y desvergonzadas, acomodadas en México, ex ministras, ministros, secretarios, asesores, contralores, fiscales, presidentes de asamblea, procuradores, generales; tanto de policía, como de las Fuerzas Armadas, flotan como vaporosas mariposas, lejos del alcance de nuestras leyes, de sus responsabilidades no cumplidas, y de la merecida PRISIÓN, en la que deberían estar enterrados de por vida.

Los peores y más destructivos delincuentes contra el Estado están libres, ausentes de toda investigación, viviendo en palacetes de lujo y placer, producto de nuestro dinero, de nuestros impuestos, de nuestro futuro, de nuestra seguridad, nuestra salud y nuestra educación. Somos el país más atrasado de la región; con respecto a educación escolar y secundaria. Nuestros niveles de ignorancia hacen, precisamente, fácil para toda hueste del mal, hacernos presa de su veneno, sus diabólicas actividades y su planificada destrucción de nuestra sociedad.

Ahí está, ese pelotón olvidado por la Fiscal General, por el Presidente de turno, por Jueces y Cortes, por Policías y Militares; dándoles carta blanca para reírse de los 18 millones de ecuatorianos, a quienes perjudicaron con latrocinio, narcotráfico, terrorismo y muerte.

Una y otra vez, nuestras autoridades se enfocan en aquellos poquísimos que, no por virtud propia, sino por las gestiones realizadas por otros países, como la Unión Europea, Los Estados Unidos, Suiza, Canadá y otros, no les ha quedado más que procesarlos. No se ha obrado legalmente, sino políticamente. No se indagó y demostró, sino se “montó” sobre investigaciones y resultados foráneos; y aun así, el Pelotón Olvidado sigue olvidado; sigue libre e impune, sigue gastándose lo robado y que, en tantos años, NO HEMOS HECHO NADA POR RECOBRARLO.

Nos preguntamos, ¿Qué mágica aura protege a este pelotón de traidores criminales? ¿Quién ampara a los peores y más responsables destructores de la nación? ¿Por qué motivo jamás se encuentran “evidencias” de sus atrocidades, mientras otras naciones las encuentran a simple vista?

Lo que, si resulta cierto, es que sostenidamente los gobiernos y autoridades de turno se han hecho de la vista gorda, o se han coludido en no proceder contra ellos. Existe una serie de “Justicia a la Carta”, en la cual se busca, se indaga, y hasta apresa, a ratoncillos de campo; a sargentillos de tropa, a tenientes de bajo nivel; sin tocar ni molestar a ratas mayores, grandes generales y mariscales del saqueo de nuestro país, que siguen tranquilos en sus islas, en su ciudad de 4 ríos, en el extranjero, como si fueran personalidades de admiración y respeto.

Tanto como dolió el saqueo, la narco imposición, la destrucción de la institucionalidad, el deterioro marcado de nuestra forma de vida, las violaciones, asesinatos, femicidio y pedofilias impuestos; igualmente nos duele la desidia legal y gubernamental, la intencionada laxitud y lentitud de investigaciones y procesos, la ceguera permanente para no querer ver lo que tienen delante de sus ojos, la renuencia a enfrentar a los verdaderos malos del correísmo; mientras nos engañan con ruido, luces de colores y falsedades, ya insostenibles.

¿Cuándo se acordarán, del Pelotón Olvidado?