Opinión

El Camino de Santiago…

Santiago Pérez S./ Guayaquil

LO QUE FALTA

 

Sin negar lo acertado de las medidas y decretos emitidos por el Presidente, no podemos dejar de notar, que aún faltan otras medidas, sean estas a través de decretos, o no; que el Presidente no debería demorarlas.

Y será de esto, precisamente, que El Camino de Santiago tratará en este escrito.

Ha dicho el Presidente que “las guerras cuestan plata”; lo que es una invariable realidad.

Ha dicho también, nuestro Mandatario, que le entregaron un país totalmente desfinanciado y desubicado en el contexto RIESGO PAÍS. Eso, complica sustancialmente recurrir a las consabidas fuentes de financiamiento; el BANCO MUNDIAL, el FMI, inclusive el BID. Plata, que aunque oportuna y necesaria, no haría más que ahondar la fosa negra y oscura de la DEUDA EXTERNA; que cada uno de los “entendidos”, la sitúa en diferentes niveles de inverosimilidad, impagables, todos ellos.

Cuando vemos los caudales de DEUDA EXTERNA, para los pocos ciudadanos de a pie, que nos atrevemos a tratar de entenderla y cuestionarla, nos topamos contra un muro de argumentos, tecnicismos y “secretismos reservados”, que nos hacen preguntarnos acerca de la veracidad de esas cifras.

Entenderíamos, entonces, que hemos vivido con plata ajena, toda una vida.
O sea, millardos más, o millardos menos, Ecuador es una nación absolutamente en poder de nuestros acreedores; pues prende sobre nuestro angustiado futuro, un océano de acreencias, imposibles de cancelar.

Pero, estamos en guerra y necesitamos, para ayer, otro millardo y talvez otrito más, para pagarle a los GADS; quienes ya se pusieron bravos y exigen su mesada.

Pero, en guerra como estamos, resulta que a los ecuatorianos que SI pagamos SEGURO SOCIAL, durante toda una vida, y siendo como es el IESS, un organismo NO GUBERNAMENTAL, el GOBIERNO (este y los anteriores), nos deben 10 millardos de dólares americanos. 10 millardos; ni uno más, ni uno menos; sin la menor intención de devolvernos.

Sin embargo, Ecuador se jacta de vender combustibles importados de otros países, a un tercio de su costo de adquisición; favoreciendo al lado más oscuro de la humanidad; el Caín de la sociedad, quienes nos inundan de droga, armamento para el terrorismo y traficantes de combustible ecuatoriano, para beneficiar a grupos irregulares de Colombia y Perú. ¡Ah caray!, pero la Asamblea y sus asambleístas, no dicen ni pío; ni les importa que nuestro país queme anualmente, sin beneficio real alguno para los ecuatorianos, más de 3 millardos de dólares americanísimos en subsidios absurdos y atentatorios contra la nación misma.

Pide el Presidente que la Asamblea apruebe, coincida, con una elevación de 3 puntos porcentuales al IVA; a lo que la Asamblea se niega y se retuerce, como gato que va a ser metido en una lavadora Whirpool; incluyendo ciclo de secado.

Pero, veamos las objeciones asambleístas un poquito más de cerca. Entre los tantos rebuznos emitidos por los asambleístas, hay uno que no deja de tener su lógica; que es, ¿Y el Gobierno que hará para mejorar su eficiencia y disminuir el gasto?

Y es entonces, cuando el saque cambia de jugador.

Con el asunto pedregoso y hediondamente corrupto de los subsidios a los combustibles fósiles, importados en su casi totalidad, pues ni hablar del calamitoso estado de nuestras refinerías; el Gobierno sigue pateando la pelota y engañando al país entero con respecto al subsidio; con esa estúpida frasecita de “estamos estudiando la focalización del subsidio”.

Falso, de falsedad absoluta. Los últimos 10 gobiernos han venido repitiendo ese cuento del Gallo Pelón, que no se los cree nadie.

Siempre será, eso si, más fácil gastarse la plata ajena, que hacer lo que se DEBE hacer, aunque para eso fueron elegidos; además aseguraron que SABÍAN COMO HACERLO.

Pecado por demás absurdo e imperdonable, es que este gobierno continúe alimentando, enriqueciendo, beneficiando millonariamente, a aquellos contra los cuales el mismo Presidente declaró la GUERRA SIN CUARTEL.

Además, es poco decente y ético exigirle a todo un país que pague por una guerra declarada por su gobierno, mientras el gobierno mismo tira la piedra y esconde la mano. Evita mencionar y aceptar que, en gran parte, esos 3 millardos de dólares americanos se van a los bolsillos de mineros ilegales transnacionales, traficantes de combustible que alimentan a lanchas y transporte de drogas y armamento, de narcotraficantes y narco terroristas que asesinan a ecuatorianos en su propio país; así como también alimenta a grupos irregulares en Colombia y Perú, que usan nuestro combustible como precursor, en la elaboración y purificación de cocaína.

Las encuestadoras todas, dicen que el Presidente tiene un 85% de aceptación y gratitud de la ciudadanía en general.

¿Que motivo podría existir, tan grave y secreto, para que el Presidente NO mencione siquiera, ni resuelva la eliminación de este mortal subsidio para el país?

O será, ¿Quién sabe?, que haya OTROS INTERESES dentro del gobierno, que prefieren seguir sangrando al Ecuador, en lugar de aliviarlo de esa pesadísima carga financiera.

Las cosas no se pueden hacer a medias, Presidente. No podemos estar en GUERRA SIN CUARTEL contra la NARCO INDUSTRIA, si somos nosotros mismos quienes financiamos su accionar en nuestro país.

Hagamos, lo que se DEBE hacer, Presidente; no lo que le CONVIENE hacer.