Opinión

…El Camino de Santiago

Santiago Perez Salvador/Guayaquil

SECRETO DE CONFESIÓN

La Iglesia Católica nombra de esta manera, a lo tratado en confesionario, pues sería un diálogo muy íntimo, entre el confeso y Dios.

Y así de secretos, igualmente, parecerían ser los verdaderos motivos, razones, intereses e intensiones más que ocultas, que tanto los socios de la componenda, como los marginados a la fiesta, evitan siquiera mencionar, para radicalmente oponerse y objetar lo que a todas luces es un acierto del oficialismo.

Y será de esto, precisamente, que tratará El Camino de Santiago en este escrito.

Lo que, si no es ningún secreto para nadie, es la incompleta condición de armamento, tecnología de inteligencia, preparación profesional antiterrorista, estrategias, y demás conceptos absolutamente necesarios para la guerra que hemos emprendido, y de los cuales carecen nuestras Fuerzas Armadas y nuestra Policía.

Sabemos que se han repartido unos pocos chalecos antibalas y una cierta cantidad de armamento, mientras, por cuestiones judiciales absurdas, más de 60 mil armas, largas y cortas, además de 360 mil municiones de calibres de combate, capturadas de narcotraficantes y narcoterroristas; reposan en alguna dudosa bodega, esperando el sueño de los justos, en lugar de estar en manos oficiales.

La conocida y tan regularmente nefasta Asamblea Nacional, debate de la manera más ridícula posible, como financiar lo que costará la guerra.

Piden al Ejecutivo, demostrando su profundo desenfoque e ignorancia, que establezca cuánto tiempo durará la guerra y por cuanto tiempo necesitaremos ese financiamiento bélico. ¡Que risible!, por no llorar… Hubiese sido vergonzoso que, durante la segunda guerra mundial, le hubiesen preguntado a Eisenhower por cuánto tiempo necesitará fondos y armamento, porque si no lo dice, no se le dará ni un centavo. Parece que, para nuestros asambleístas, las guerras son como sus negociados; con plazo y tarifa.

Pero, no nos desviemos del tema.

Resulta indiscutible que, tanto los unitos, como los otritos, ambos socios parlamentarios de nuestro flamante Presidente, están ocultando algún atroz motivo, por el cual, y con cualquier pretexto, que resulta más que evidente, se oponen a que el gobierno se mueva ágil y rápidamente, aprobando el alza del IVA en 3 puntos porcentuales, para financiar el combate contra los narco políticos, narco delincuentes y su narco industria; que es el mayor peligro que ha enfrentado nuestro país en sus casi 200 años de ser Ecuador.

Si se ve con ojo abierto; parecería que demorar las capturas de funcionarios hediondamente corruptos, los allanamientos, los combates para liberar barrios y ciudades enteras, la captura de droga por toneladas, apresar a narco jueces, terroristas, testaferros y gatilleros; les convendría mucho más, que, si ganáramos esta guerra sanguinaria y hasta hoy, luego de casi 20 años, desproporcionadamente a pérdida para las Fuerzas del Orden.

Este par de socios, son incapaces de ayudar a los pobres 18 millones de víctimas de su politiquería y corrupción.
No les importó ver caer asesinado a otro fiscal, hace menos de una semana; así diluyeron y tratan de desvirtuar las investigaciones por el asesinato brutal de Fernando Villavicencio, ¡y de sus asesinos! Para que no haya voces, no haya testigos, no haya nada, y claro, no se haga nada.

Las propuestas de financiamiento a la guerra, generosamente sugeridas por los asambleístas causantes de tanta debacle, van desde regalar un Banco Banco, hasta nombrar una comisión que, a lo largo de muchos y muchos meses, analice si se puede o no se puede volver a explotar el YASUNÍ.

También, claro, subir al doble el impuesto de salida de capitales, para hacernos aún más inconvenientes para la inversión extranjera, las exportaciones y el desarrollo de nuevos mercados y emprendimientos.

Todo, apuntando a cualquier cosa, menos a lo que desesperadamente requerimos los ecuatorianos de la manera más urgente.

Todo, buscando llenar sus bolsillos, servir a conocidos líderes y apóstatas del socialismo del siglo XXI, mientras, seguramente, aprovechando el descuido, y por la puerta de atrás, embarcan en un avión clandestino, con destino a México, al corrupto exvicepresidente prófugo, sentenciado varias veces por delitos contra el Estado.

Como seguramente dirán, la vicepresidenta de la Asamblea y sus secuaces, aquella de rápido apellido, la Guerra que espere; primero habremos de juzgar y destituir a la Fiscal General del Estado. Eso, es lo más importante para el Mashi…

Esos, parecerían ser los Secretos de Confesión, que la Asamblea no quisiera que se conozcan, que se sepan y que, al final, el pueblo ya harto, los juzgue y los arrastre.