Opinión

El Camino de Santiago… 

Santiago Pérez Salvador/Guayaquil

  

PATRIOTA VS ANTIPATRIOTA 

  

No vamos a repetir los difíciles caminos, que hoy le toca a nuestro país transitar. Muchos tratadistas y respetados conciudadanos han hecho una clara radiografía de la situación. Pero, como dice un antiguo adagio; “No hay cuchillo sin mano”. Y parecería que eso, lamentablemente, ocurre aquí también. 

Y será de esto, precisamente, que el Camino de Santiago tratará en este escrito. 

Mil y una maneras existen para configurar la traición; en este triste caso, la traición a la patria. Muchas de ellas, muy bien disfrazadas como “argumentos constitucionales”, “libertad de expresión”, “convención de Ginebra”, o, desagrados y “ofensas diplomáticas”. De todo darán las huertas de Satán, cuando una nación, ya cansada, violada y perjudicada, decide rebelarse y responder fuego con fuego. Así, los pestilentes frutos corruptos de la pérfida traición saldrán a contaminar con su hediondez, los frutos del trabajo honesto, el esfuerzo connotado, y la patriótica defensa de lo nuestro bien habido. 

Y es que es así. Veamos; mientras nuestra gente sale a aplaudir, apoyar, brindar alimentos, bebidas y aliento, a nuestras Fuerzas Armadas y Policía Nacional, con cada triunfo, con cada acierto, con cada detención, con cada decomiso de verdaderos arsenales irregularmente llegados a nuestro país, para amedrentar, extorsionar y matar a nuestro pueblo, hay otras voces, escritos y manifiestos que se levantan para desdibujar, cuestionar y desvirtuar, todos los decretos, medidas y también, los esfuerzos casi sobrehumanos de luchar contra la cobardía, el crimen organizado, la guerrilla narcoterrorista, los narco jueces y narco abogados, que defienden la muerte; no la vida. 

Nos ha sorprendido leer, en un diario que juzgamos como serio y veraz, un artículo de opinión de uno de estos abogados, doctorado en mirarle la quinta pata al gato, quién dice que “el estado de guerra desaparecerá en 60 días”, además de asegurar que, “podrá ser renovado únicamente por 30 días más”. Esta abominación, pues no podemos llamarla de otra manera, disfrazadamente lo que trata es sembrar el temor, el pánico en los ciudadanos, intentando hacerles creer que, en máximo 90 días, se acaba la guerra, los militares a su cuartel y los narco asesinos, traficantes y extorsionadores, a la calle; a seguir extorsionando, violando, secuestrando y matando. Si eso no retrata a un adalid de Satanás, ¿entonces quién? 

Hemos visto y sentido, a la vez que agradecido, todo el apoyo internacional; sin importar de qué nación ni continente, solidarizándose con nuestra dura guerra contra el Diablo. De todos lados, incluyendo organizaciones diversas, como la O.N.U., la O.E.A., inclusive la mismísima INTERPOL, han expresado su irrestricto apoyo incondicional, a nuestra valiente confrontación en contra del peor mal que azota a la humanidad; la narco industria. Pero, reptando entre tantos buenos vecinos, países amigos, gente de bien, gente de trabajo honesto y arduos esfuerzos, se mueve la venenosa serpiente de la perversión, de los intereses creados, de los enemigos de la democracia y de la libertad, de los financistas de la narco industria, el narcotráfico y el narcoterrorismo; para rasgarse las vestiduras y sentirse “ofendidos”. 

Expliquémonos mejor; una vez iniciada nuestra guerra contra la oscuridad y la corrupción, pudimos constatar que, siendo necesaria para emprender esta lid, toda la maquinaria de defensa, vendida por países de muy dudosas libertades, torcida moral y ética, que resultó ser nada más que chatarra inservible, pues no existen repuestos; inútiles, pues no hay manuales ni compatibilidad con lo ya existente en nuestro armamento; resulta que ellos son los ofendidos. ¿Cuál es la razón de sentirse ofendidos y agraviados? Pues nada más que el hecho de querer ayudar los Estados Unidos de América a nuestro país; dotándolo de armamento de última generación, con repuestos, con asesoría, con manuales y entrenamiento; dispuestos a llevarse toda esa basura y chatarra, como “pago”; que todos entendemos que se trata de una generosa manera de ayudarnos, muy por encima de cualquier valor en materia prima, que esa chatarra pueda tener. 

Y es en esos momentos, cuando países no amigos, no solidarios, abusivos y mal intencionados aparecen, que nuestra cancillería, nuestro gobierno y nuestra asamblea debería expresar nuestro repudio. ¿Hasta cuándo seremos pasto para sus viles intereses? 

Así mismo, expresemos nuestro rechazo a quienes, en estos momentos tan duros y difíciles, tratan de ver lo que no hay, de criticar y tratar de obstaculizar nuestra legítima defensa, al punto de que debemos considerar esta guerra como PATRIOTA vs ANTIPATRIOTA.