Opinión

EL CAMBIO CLIMATICO

MSc. Brenda Mendoza Pimentel/Guayaquil.
FORO AGROPECUARIO ECUATORIANO

El cambio climático ha dejado de ser una advertencia científica para convertirse en una realidad cotidiana y alarmante. Si hoy este tema es tendencia global, no es por una moda pasajera, sino por una necesidad de supervivencia. El planeta nos está enviando señales de auxilio que ya no podemos ignorar. Así mismo cada día es más extenso el número de publicaciones de distinta índole donde también salen los agoreros del desastre y nos hablan de asuntos religiosos al respecto.

Lo que está sucediendo con el clima mundial es una alteración profunda de sus sistemas naturales. Estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos con una frecuencia e intensidad nunca vistas. Sequías prolongadas que desertifican campos cultivables, olas de calor mortales en regiones templadas, e inundaciones catastróficas que borran comunidades enteras del mapa son el nuevo panorama común.

Los glaciares se derriten a un ritmo acelerado y el nivel del mar sube, amenazando a las ciudades costeras. La Tierra está experimentando un calentamiento acelerado debido a las emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero, alterando el equilibrio que permitió el desarrollo de nuestra civilización.

Esta crisis se ha vuelto tendencia porque el impacto ya es directo y visible para el ciudadano común. Ya no se trata de proyecciones abstractas para los años venideros; las consecuencias afectan la economía, la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la salud pública de la población actual. La proliferación de la información en redes sociales y la creciente conciencia de las nueva generaciones han transformado la preocupación ambiental en una exigencia de justicia climática.

La reflexión urgente que debemos hacer es que el clima no va a mejorar por sí solo. Cada fracción de grado que aumenta la temperatura global multiplicará las catástrofes. El verdadero desafío no es solo tecnológico, sino político y cultural. Requerimos una transición drástica hacia energías limpias y un cambio profundo en nuestros hábitos de consumo. La Tierra sobrevivirá; ¿la verdadera  pregunta es si nosotros somos capaces de preservar un entorno apto para la vida humana