Opinión

EL CACIQUE VARGAS EN SU SITIO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

Antonio Vargas Gatatuca, expresidente de la CONAIE, fiel aficionado practicante de la sedición, está adonde debió estar hace algún tiempo, es un constante violador de la ley y un revolucionario a tiempo completo a pesar de haber recibido durante los últimos años algunos milloncitos de esos billetes verdes de las ONG’S internacionales que tanto desprecian y critican, pero lo adoran como al ovejuno de oro.

El ahora preso ya fue sentenciado a cuarenta y cuatro meses de prisión por haberse posesionado de la hacienda ZULAY, gran productora de TÉ en el Oriente ecuatoriano que durante muchos años fue de propiedad de la familia Mourtiño, pero como los indígenas tienen privilegios ancestrales no fue a prisión y le concedieron penas alternativas como trabajos comunitarios, que seguramente los utilizó para promocionar su folclórica figura.

Por lo pronto está tras las rejas, en una cárcel de Macas, y es muy posible que sus defensores presenten la acción de Habeas Corpus, lo declaren perseguido político y exigirían un traductor oficial para que lo juzguen en su idioma nativo.

Me hago la siguiente pregunta: ¿Qué corona tiene el Cacique Vargas para que después de tantas violaciones a la ley siga libre, causando más y mayores daños a la mayoría de la comunidad ecuatoriana?