Opinión

El bolsillo de los argentinos

Ahora la moda es ahorrar en pesos para ganarle al dólar

Es por la estabilidad del billete en las últimas semanas. El atractivo de los plazos fijos

Es un secreto a voces entre los expertos. La visión que se impone después de cuatro semanas de calma cambiaria es que los inversores y ahorristas grandes se volcaron decididamente hacia las colocaciones en pesos.

Los datos sobre el crecimiento de los depósitos a plazo fijo tienen algún retraso, pero los bancos reconocen que la tendencia se hizo notable desde comienzos de octubre, cuando el Banco Central aceleró el desarme del mecanismo de Lebac apostando al nuevo esquema de Letras de Liquidez que, por su elevada tasa, actúan como aspiradora de pesos de todo el mercado.

La diferencia esencial entre las Letras del Banco Central (Lebac) de Federico Sturzenegger y las Letras de Liquidez (Leliq) del tándem Luis Caputo-Guido Sandleris es que aquellas podían ser compradas por los bancos y los particulares y las últimas sólo por los bancos.

Esa diferencia es importante y se hizo notar cuando tembló el mercado con cada “supermartes” de vencimientos de Lebac en el que los inversores decidían llevarse los pesos y destinarlos a la compra de dólares. En buena medida, fue esa masa de dinero destinada a adquirir billetes. Esa corriente fue determinante como disparador del precio del dólar en varias oportunidades este año.

Una vez que el precio del dólar se duplicó, el Banco Central optó por implementar las Leliq que sólo pueden ser compradas por los bancos y actúan como una suerte de dique de contención para la salida acelerada de fondos.

Desde ya que el transito fue costoso y se tradujo en un salto de las tasas del orden del 40% al 73% anual entre un instrumento y otro . Ese aumento también sirve para medir el elevado precio de la corrida cambiaria.

El objetivo de las Leliq, además de absorber los pesos que se liberaban en cada vencimiento de Lebac (hoy el stock de Lebac ronda $190.000 millones y el de Leliq en $575.000 millones) fue impulsar una suba de las tasas que los bancos le ofrecían a los depositantes para incentivar las colocaciones a plazo fijo.

Así, el Central le ofrece una renta alta a los bancos para que estos, a su vez, incentiven la captación de pesos subiéndole la tasa a los ahorristas y todo para sacarle incentivo a la compra de dólares.

Puede decirse que en las últimas semanas la codicia de los ahorristas superó al temor a una devaluación y se inclina hacia las colocaciones en pesos creyendo que la tasa le ganará a un dólar que ya subió 100% en el año y que, de ahora en más, se supone, podría indexarse a los precios.

La película de esta etapa del ahorro se basa en que la tasa le tendría que ganar a la inflación y en el supuesto de que la variación del dólar no superaría a la de los índices de precios. ¿Será posible?

Por: Daniel Fernández Canedo