Opinión

El beso de la muerte de Macri: el peso argentino y el FMI

Fuente: LA PATILLA

En las elecciones primarias de Argentina Alberto Fernández y Crisina Kirchner derribaron al desafortunado presidente de la República Argentina Mauricio Macri. Su victoria prácticamente garantiza que el equipo Fernández-Kirchner ocupará la Casa Rosada luego de la elección presidencial en octubre.

Para muchos, incluyendo a los encuestadores, los resultados de las primarias fueron una sorpresa. No para mi. He estado advirtiendo desde hace más de un año que el gradualismo, que es el mantra de Macri, es una fórmula para lograr el desastre político. Si eso no fuera suficiente, el peso argentino es otra bomba tiempo que ha enviado a muchos políticos argentinos a una jubilación temprana. Y, para agregar un insulto a la injuria, Macri acudió a los “bomberos” del Fondo Monetario Internacional (FMI) para rescatar al peso. Estos tres factores sellaron el destino de Macri.

Resulta que esta película se ha repetido una y otra vez en Argentina. El país ha visto muchos gradualistas terminar mal. Lo que hace único a Macri es que el promovió al gradualismo como una virtud. Macri y sus asesores obviamente nunca estudiaron la historia del gradualismo económico. Cuando los presidentes se enfrentan con una montaña de problemas económicos, son los que toman medidas atrevidas los que triunfan.

Respecto del veneno que puede ser inyectado mediante una crisis del peso, los ejemplos son casi tan numerosos que son casi imposibles de contar. Para enumerar tan solo unos pocos de los importantes colapsos del peso argentino: 1876, 1890, 1914, 1930, 1952, 1958, 1967, 1975, 1985, 1989, 2001, y 2018.

Es notable la mayor frecuencia de las crisis del peso luego del establecimiento del Banco Central de la República Argentina (BCRA) en 1935. De esto resultó un mal manejo monetario. El gráfico abajo cuenta la historia del BCRA. Antes del BCRA, el peso argentino se defendía en relación al dólar de EE.UU., siendo sus PIB per cápita casi iguales en 1935. Pero, luego de que el BCRA entró en la película, una gran divergencia empezó a darse. Ahora, el PIB per cápita de EE.UU. es aproximadamente tres veces aquel de Argentina.