Opinión

El atrasa-pueblo

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

Diciembre es un mes difícil. Navidad, tiempo de amor y paz. Luego fin de año y su víspera. La gente tiene un sueldo más en su haber, y generalmente lo gasta en regalos. La ciudad está alborotada, todo está lleno, el tráfico es un infierno. En esta época del año es cuando más seguido se puede apreciar al atrasa-pueblo.

El atrasa-pueblo guayaquileño es intenso. Su forma de ejecutar es siendo sabido. Entonces, cuando en un parqueadero haya visto un auto ocupando dos espacios, ha visto un atrasa-pueblo. O cada vez que vio un auto rebasar por la derecha, invadiendo el carril de servicio; o por la izquierda en una T. O si alguna vez escuchó decir “préstame al bebe, para no hacer fila en el banco”; o notó que alguien trató de colarse en cualquier fila. O cuando, en un patio de comidas, observa algún comensal dejar la bandeja en la mesa al terminar; o lo que es peor, llevar la bandeja a la basura dependiendo en cuál mall esté el patio de comidas. O cuando algún vecino deja los excrementos de su mascota por la calle, o simplemente basura. Cuando el conductor no cede el paso al peatón en un paso cebra. Cuando alguien es déspota con quien lo sirve. Todos estos, y más, son ejemplos de lo que llamo ser atrasa-pueblo.

Si se les recrimina su actuar se molestan. Como son sabidos, a veces su bravura viene con humor. Recordemos el ademán de “pasa por encima” cuando un conductor bloquea un carril que no debiera. Aunque nunca falta un gallito.

El atrasa-pueblo generalmente es educado, a veces viajado, y siempre cristiano. He aquí algo curioso, hablando de viajes: estas personas jamás actuarían así en Miami, o cualquier otra ciudad de primer mundo. En otro lado se alinean, pero en su propio país la forma de hacer patria es atrasando al pueblo.

Naturalmente, todos quieren aprender a ser sabidos. Y entre los miles que migran a la gran ciudad, Guayaquil, irremediablemente hay muchos que copian este comportamiento insolente gracias a su falta de criterio. Asumen estos comportamientos como la forma correcta de manejarse en el mundo. Al carecer de educación y cultura, el pueblo se convierte en la víctima de los atrasa-pueblos, y el primer eslabón de una cadena. Después de una generación, ellos serán los nuevos atrasa-pueblos. Y el resultado es una cultura corrupta y estancada.

Al pueblo, sin recursos, sin educación, sin viajes, sin televisión por cable, se le puede tolerar comportamientos cavernícolas. Al montubio lo justifica su ignorancia, que se termina el día que aprende. Pero cualquiera que cuente con posibilidades de diferenciar un buen vivir en sociedad y no lo aplique sino en lugares selectos, y además boicoteando el correcto desarrollo de su propio entorno, es un atrasa-pueblo.

Si alguna vez usted mismo, o alguien que usted conozca, se ha comportado como un atrasa-pueblo, por favor haga algo, intervenga. Apele a que en otro país no haría lo mismo. Como dijo un amigo: este es el único país en el que, al manejar, si uno pone direccionales para cambiar de carril, el auto de ese carril, en lugar de frenar, acelera.

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