Opinión

El amor y las cosas simples de la vida….

Antonio Palacios Frugone/ Guayaquil.

A mis amigos.

“La letra con sangre entra”, es un viejo dicho que se usaba una vez logrado un objetivo por medio de situaciones irregulares, desechando la acción mesurada, lógica o natural en el logro deseado. Esta expresión caló en la cultura popular, siendo verdadero referente para el desarrollo intelectual de un pueblo. Sin embargo, los tiempos cambian y lo que antes servía como arma de educación o hasta cierto punto de motivación, en los tiempos actuales puede ser objeto de algún tipo de demanda encasillada como abuso, acoso o cualquier interpretación que pueda beneficiar al interesado en usarla, ese modernismo me ha conducido a pensar en un aforismo “La letra con sangre no entra”.

Esta pequeña introducción, me va a permitir realizar una serie de artículos que servirán para recordar que, en las cosas simples de la vida, encontraremos la felicidad producto del “amor” vivido en cada una de esas simplezas.

Hay situaciones en la vida que no siendo simples, se encuentran tan expuestas a nuestro diario vivir, que las hacen excepcionales, estamos viviendo una pandemia que ha tocado las fibras más íntimas del ser humano, podríamos decir que ella nos ha llevado a sentir: dolor, angustia, desesperación al ver lo vulnerables que somos ante su acometida, marcando una indefensión por el escaso conocimiento de este arremetimiento al derecho a la vida, el que ejercemos a sabiendas lo frágiles que somos, provistos de fe y de una dosis de amor que nos hace verdaderos gladiadores por la vida.

Dios me dio la oportunidad de pasar los primeros meses de esta pandemia, me dio fortaleza al sentir tan cerca su calor, llevándome a tener diálogos muy largos con él, dándome la tranquilidad espiritual que necesitaba. La pandemia siguió y nuevamente me alisto ante batalla que pudiera presentarse, dándome la oportunidad de colocarme las dos dosis de vacunas para evitar la arremetida del implacable virus.

La lotería me jugó y fui atacado por este maligno enemigo. Lo que había escuchado de este mal, se hizo presente en mi debilitado cuerpo, la luz trato de apagarse, pero ahí salió mi Madre Dolorosa a responder y luchar por su hijo, ¡que audaz! soy al decir esto, sin embargo, es lo que sentí y viví. Días muy difíciles se acentuaron al saber que mi hermano Pancho estaba en las mismas condiciones o peores, ¡la UCI lo acogió!, el tiempo pasó y gracias a Dios nos reencontramos con un abrazo donde las palabras sobraban y el amor fluía, el diálogo selló nuestro reencuentro con un gracias a Dios, a nuestra Madre Dolorosa, a nuestras familias y a los maravillosos amigos que nos rodean.

La pandemia continúa, los derechos de cada uno de nosotros terminan cuando afectamos por nuestras decisiones el derecho o el bienestar de los demás, no esperemos poner en práctica “LA LETRA CON SANGRE ENTRA”, está en todos nosotros hacer conciencia que la vida de terceros puede ser puesta en juego por una falta de decisión de vacunarse, ella es necesaria (mayor cantidad de personas vacunadas) para poder completar la llamada inmunidad de rebaño.

No tenemos el derecho de arriesgar más de lo que ya representa este COVID, unámonos respetando las normas de bioseguridad emanadas por autoridad competente y aquel que no desea vacunarse por su propia seguridad, acoja la vacunación pensando en el prójimo que nos rodea, por el presente y futuro de una población que merece la oportunidad de vivir, sentir y amar.