Economía

El agro blindó sus cultivos con las pólizas de seguro

Domingo Zambrano acumula un lustro de afectaciones en los cultivos de su finca en el cantón Chone, en Manabí.
Las plagas que han atacado sus plantaciones de maíz, cacao y plátano le vienen desanimando y ahora duda si continuar o no en el agro.

Pese a que sigue vinculado a esta actividad, ahora apuesta por menores proporciones de siembra para mantenerse. Pero, además, comprendió que al ‘blindar’ por ejemplo sus sembríos de maíz, con una póliza de seguro, se pueden reducir los riesgos por pérdidas.

En Manabí y Guayas, la contratación de este beneficio, que protege con compensaciones económicas las tierras plantadas productivas, se incrementó este año en 3 y en 18%, respectivamente. Mientras que en Los Ríos y Esmeraldas, el trámite de estas pólizas se redujo en un 21 y un 11%.

Los datos corresponden al agroseguro del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), cuyo monto asegurado cayó cinco puntos porcentuales, de 2020 a 2021, en esa región.

Las cuatro provincias aportaron con el 70% de la producción a escala nacional el año pasado, según cifras del MAG.
El agro del país produjo 25 415 233 toneladas métricas ese año, de las cuales en Manabí, Guayas, Los Ríos y Esmeraldas se generaron 17 706 896. Javier Valencia, experto en temas agrícolas, asegura que pese a ese alto aporte de la Costa, la cultura por el seguro estatal es baja, lo cual está atado a las condiciones para contratarlo.

Los hermanos Israel y Francisco Franco, por ejemplo, no han asegurado las 8 hectáreas en las que siembran arroz en el cantón Lomas de Sargentillo, en Guayas. El año pasado, dijeron, registraron pérdidas de hasta el 50% por las condiciones climáticas adversas.

¿Por qué no lograron un seguro? “Nosotros no tenemos acceso ni a créditos bancarios, recurrimos a personas que prestan con más facilidad, pero con altos intereses”, relató Francisco, de 42 años.

Domingo Zambrano, en cambio, recién lo contrató en 2020 y así pudo atenuar las pérdidas en su hectárea de maíz duro, que no le generó las 4,85 toneladas previstas sino apenas 5 000 kilogramos.

De los USD 1 650 que destinó para esa siembra recuperó USD 690, por la venta de 50 quintales (USD 13,80 cada uno). El retorno restante, asegura, lo obtuvo con el seguro, que reportó que su media hectárea sembrada se perdió por las afectaciones climáticas.

Fuente El Comercio