Opinión

El abuelo Valdizano

 

Jorge Alania Vera

Jorge.alania@gmail.com

Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador.

Recientemente, adultos mayores de Huánuco, en el nororiente del país, beneficiarios del programa social Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, presentaron su emprendimiento, un café de exportación denominado “El Abuelo Valdizano”.

Pensión 65 no es sólo un programa de asistencia dineraria para los adultos mayores del país que se encuentren en pobreza o pobreza extrema. Es una iniciativa que trata de rescatar sus saberes y tradiciones, encauzándolos en pequeños proyectos productivos que no sólo signifiquen mejores perspectivas para sus emprendedores sino que, además, coadyuven a la superación de los índices de pobreza y marginalidad del país rural que en gran parte es el Perú.

El Abuelo Valdizano es una apuesta por el futuro realizada con fe y denuedo por hombres y mujeres con mucha experiencia vital y laboral. Son veinte jóvenes corazones que en la etapa crepuscular del cuerpo que los habita, demuestran que la vejez- como dice Borges- puede ser el tiempo de nuestra dicha. Con su ya largo trajinar por los campos cafeteros de su tierra, saben que la siembra, el procesamiento, la molienda y preparación del buen café no es solamente cuestión de técnicas agrícolas y buenos insumos, sino de saberes ancestrales que han probado su valía y su vigencia con los años. El objetivo es simple pero visionario: que los beneficiarios del programa Pensión 65 se inserten en las cadenas productivas de sus localidades, generando un impacto positivo en su calidad de vida.

El Abuelo Valdizano es un nombre que recoge muchos nombres y un saber que tiene la ciencia de la tierra y del cielo que lo cobija en cualquier lugar remoto y pobre del Perú. Conocer a este abuelo me enaltece porque me reitera que la vida puede empezar cuando uno se lo propone. Pese a los años que a veces, con el estímulo apropiado, no se cuentan para atrás sino para adelante.