Economía

El 57% del PIB de Ecuador depende del sector externo

De cada dólar generado en la economía del país, al menos 57 centavos proceden de nuestro comercio internacional.

Esto quiere decir que nuestro desarrollo y crecimiento económico están directamente relacionados con la evolución del volumen y los precios de nuestros principales productos de exportación.

En 2015, esta correlación era del 50%, por lo que en los últimos cuatro años, el Producto Interno Bruto (PIB) cada vez es más dependiente de las condiciones externas y de la competitividad de las empresas para vender más en nuestros principales mercados, como Estados Unidos o en nuevos destinos como la Alianza del Pacífico.

Dependientes
Según un último estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), titulado ‘Perspectivas económicas: Las Américas y sus desafíos pendientes’, Ecuador, aunque ha ampliado su oferta exportable en los últimos años, todavía depende en gran medida de cuatro o cinco productos, sobre todo de la volatilidad de sus precios en los mercados internacionales.

Esta realidad presenta grandes desafíos para el país, en el sentido de que debe implantar varias reformas para mejorar su competitividad productiva y, de esta manera, minimizar el impacto de la dependencia de la evolución de las principales materias primas de exportación.

Así lo consideró Andrea Vinueza, analista de comercio internacional, quien añadió que “por ejemplo, el año pasado, la caída de la producción petrolera, en más del 10%, contribuyó de manera importante en la reducción del crecimiento económico, que al final llegó al 1,4%, por debajo del crecimiento poblacional del 2% anual”.

La Balanza Comercial fue deficitaria en 561,6 millones durante 2018, en contraste con 2017, año en que hubo superávit de 89,2 millones. El déficit se originó por un incremento del 17% en las importaciones a diferencia del 13,5% de crecimiento de las exportaciones.

Otros inconvenientes
Sin embargo, Vinueza aclaró que si se ahonda en el análisis, la vulnerabilidad de la economía nacional no solo está relacionada con los precios, sino con un sistema productivo con costos muy altos, pesada tramitología, inflexibilidad en la contratación y una alta informalidad, que este año podría superar el 60% de la Población Económicamente Activa (PEA).

“El resultado es que el crecimiento de las exportaciones se debió, en más del 80%, al aumento de los precios internacionales, pero el volumen vendido bajó, por lo que en las sumas y restas finales, perdimos espacio en nuestros principales mercados como Estados Unidos”, aseveró.

En este sentido, según Jaime Carrera, miembro del Observatorio de la Política Fiscal, la mejor estrategia para el país, antes que la fallida sustitución de importaciones que quiso implantar el correísmo, es el fomento de mayor producción y más acuerdos comerciales.

(La Hora)