Internacional

El Ejército brasileño condecoró al juez Sergio Moro, el hombre que juzga a Lula da Silva por corrupción

Le entregó la medalla de Pacificador por ser el impulsor de la operación que tiene como objetivo destapar la red de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

BRASIL. El juez Sergio Moro fue homenajeado en el Cuartel General del Ejército en Brasilia, donde otras 355 personas también recibieron el mismo reconocimiento: la medalla de Pacificador.

Moro, convertido en Brasil en un símbolo por su lucha contra la corrupción, dijo que su trabajo no es un “mérito individual” debido a que hay varias instituciones involucradas. Además agradeció al Ejército y mencionó que es una institución “totalmente honrada”.

El ministro de Defensa de Michel Temer, presente en el acto, remarcó que la condecoración es un “justo reconocimiento” porque Moro prestó relevantes servicios a Brasil y a la democracia.

La prensa local informó que en la ceremonia, tanto militares como civiles pidieron fotografiarse con el juez, que ha evitado hacer más declaraciones.

Hace menos de dos años, el desconocido magistrado federal brasileño Sergio Fernando Moro comenzó a ser públicamente visible tras tomar en sus manos la causa de corrupción estatal por millonarios desvíos de la petrolera Petrobras, que involucra a grandes empresas y un importante número de políticos, entre ellos el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y por la que la oposición y parte de la sociedad han pedido el impeachment de la mandataria Dilma Rousseff.

El caso Lava Jato es una de las mayores pesquisas que se ha visto en Brasil y está encabezada por el juez que es considerado uno de los mayores especialistas en investigar lavado de dinero en el país.

Moro, casado con Rosangela Wolff de Quadros Moro, su asesora jurídica, y padre de dos hijos, nació en 1972 en Maringá, una ciudad en el sureño estado de Paraná.

Estudió Derecho en la Universidad regional de Maringá, cursó un programa para instrucción de abogados en la Harvard Law School (Estados Unidos) y participó en el “Programa para Visitantes Internacionales” organizado en 2007 por el Departamento de Estado norteamericano, especializado en la prevención y el combate al lavado de dinero. Del mismo modo, se instruyó en el análisis de crímenes financieros, y en los delitos realizados por grupos criminales organizados.

Es maestro y doctor en Derecho del Estado por la Universidad Federal de Paraná (UFPR), actual profesor adjunto de Derecho Procesal Penal en dicha universidad y asesor de la Comisión de Constitución y Justicia del Senado brasileño. A su vez, se desempeña como magistrado titular de la 13º Corte Penal Federal de Curitiba. Es hijo de Odete Starke, profesora de lengua portuguesa, y Dalton Áureo Moro, el ya fallecido profesor universitario de geografía.

En su experiencia previa a hacerse cargo de la causa conocida como Lava Jato, una de las más importantes en la historia del gigante sudamericano, Moro fue colaborador de la jueza Rosa Weber, actual magistrada del Supremo Tribunal Federal, quien en 2005 demostró que varios parlamentarios habían recibido sobornos periódicos por apoyar las iniciativas legislativas del Ejecutivo liderado por el entonces presidente Lula da Silva.

Moro fue el responsable de dictar la orden de “conducción coercitiva” por la que la policía debió trasladar al ex presidente a una comisaría para prestar declaración sobre los supuestos beneficios que recibió de las empresas que desviaron recursos de Petrobras, hecho que conmocionó al país.

Desde el comienzo de su investigación, el magistrado ha sido visto como uno de los símbolos brasileños en contra de la corrupción y su repentina y destacada aparición pública le valió la posibilidad de dar conferencias en universidades y ante empresarios. (INFOBAE)