Internacional

El EI abre nuevos frentes en Irak y Siria pese a los esfuerzos de la alianza

Los yihadistas irrumpieron hoy de nuevo en Palmira, cuyas ruinas forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, donde tomaron un tercio de la población.

Beirut/Bagdad. El grupo Estado Islámico (EI) ha logrado, pese a los continuos esfuerzos de la coalición liderada por EEUU, abrir nuevos frentes de combate como el de la histórica ciudad de Palmira, en Siria, o el de la provincia iraquí de Al Anbar.

Los yihadistas irrumpieron hoy de nuevo en Palmira, cuyas ruinas forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, donde tomaron un tercio de la población.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, los radicales libran combates contra las fuerzas del presidente sirio, Bachar al Asad, en la zona nororiental de la ciudad, lejos de las ruinas, situadas al suroeste.

Tras varias derrotas en el norte del país, el EI está logrando progresar por otras partes del centro y sur de Siria, pese a los últimos golpes de la coalición internacional que encabeza EEUU en las provincias de Al Hasaka y Deir el Zur, donde murieron cientos de sus miembros, entre ellos su responsable de finanzas, Abu Sayaf.

Para la directora del centro de estudios Carnegie de Oriente Medio de Beirut, Lina Jatib, esto demuestra que los ataques aéreos están siendo “ineficaces”, sobre todo, en territorio sirio.

En declaraciones a Efe, Jatib explicó que los extremistas están compensando estos reveses con su expansión hacia el sur, donde su principal enemigo es el Ejército Libre Sirio (ELS), “que está dedicando más esfuerzos contra los yihadistas que contra el régimen”.

En el caso de Palmira, “el mayor sitio arqueológico de Siria”, la experta destacó: “Hemos visto que el EI efectuó ataques contra las antigüedades en Irak; para ellos tienen un gran papel propagandístico”, dijo.

El analista militar libanés Hisham Yaber coincide con este punto de vista, aunque añadió que Palmira también “es estratégica porque está en una encrucijada que une esta zona con otras partes de Siria y abre el camino a Irak; y desde aquí se puede cortar la línea de suministros del régimen a Deir al Zur”.

El general retirado coincide con Jatib en que los bombardeos de la coalición no han mermado las capacidades del EI, porque “su objetivo no es destruir a este grupo, sino frenarlo”, aunque reconoció que gracias a ellos se han protegido lugares como la región del Kurdistán en Irak o Kobani, en Siria.

Según dijo a Efe Yaber, la única manera de derrotar al EI en Siria sería con un compromiso internacional para acabar con su guerra psicológica y su propaganda en los medios de comunicación; detener la emigración al “califato” proclamado por los yihadistas; controlar sus fuentes de financiación y cooperar con el Gobierno sirio.

Los yihadistas han sufrido también retrocesos en Siria e Irak, pero no lo suficientemente significativos teniendo en cuenta que luchan contra ellos las fuerzas regulares, los combatientes kurdos de ambos países, los rebeldes sirios y las milicias chiíes iraquíes, entre otros.

En Irak, la más reciente de las conquistas del EI fue Ramadi, capital de Al Anbar, arrebatada el domingo al Ejército, lo que ha supuesto un duro revés para las autoridades iraquíes y la coalición internacional.

Hoy, las fuerzas iraquíes repelieron dos ataques de los yihadistas en zonas al este de esa ciudad, lo que provocó enfrentamientos en los que fallecieron 15 extremistas.

El analista político iraquí Raed al Yaburi resaltó a Efe que “las diferencias políticas en Irak encabezan las causas que han favorecido la expansión del EI”.

Otro de esos problemas es la marginación que sufren los suníes en el país, lo que ha permitido a los extremistas obtener el apoyo de parte de los integrantes de esta comunidad, según Al Yaburi.

Además, los kurdos y el Gobierno de Bagdad se disputan territorios y discrepan en asuntos como la exportación del petróleo, lo que ha provocado -continuó el experto- que “los kurdos sean renuentes a ayudar a las autoridades en la lucha contra los yihadistas salvo cuando sus ciudades están en peligro”.

Al Yaburi también lamentó que Bagdad no ha suministrado armas a los clanes suníes para que defiendan sus zonas, lo que explica la pérdida de confianza entre el Ejecutivo chií y los suníes.

En el caso de los actores internacionales implicados en la guerra, la tensión entre EEUU e Irán, país este último que respalda al régimen sirio y a las milicias chiíes en Irak, es otro elemento negativo.

Teherán rechazó os bombardeos de la coalición durante la ofensiva para liberar Tikrit, capital de la provincia iraquí de Saladino.

EEUU, recordó Al Yaburi, también se oponía a la participación de la milicia chií “Multitud Popular” en las operaciones en Al Anbar antes de la caída de Ramadi, pero esta victoria de los yihadistas le ha hecho aceptar esa opción. (Efe/La Nación)