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EEUU y Ecuador firman un acuerdo para combatir la discriminación en el empleo

La embajada, además, establecerá un sistema para transferir directamente denuncias de discriminación de la misión diplomática y sus consulados a la oficina del Departamento de Justicia encargada de estos casos.

WASHINGTON.  El Departamento de Justicia de EE.UU. y Ecuador firmaron hoy en Washington un acuerdo de asociación para combatir la discriminación en el empleo por motivos de nacionalidad o estatus migratorio.

El objetivo del pacto es facilitar que los ecuatorianos con autorización para trabajar en EE.UU. conozcan sus derechos y tengan recursos suficientes para poder defenderlos, detallaron hoy el embajador de Ecuador, Francisco Borja Cevallo, y Vanita Gupta, funcionaria del Departamento de Justicia.

En una rueda de prensa en la embajada de Ecuador, Gupta, jefa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia de EE.UU., destacó que esta es la primera vez, en medio siglo, que su sección firma un memorándum de entendimiento con un país extranjero.

«Nos enteramos una y otra vez de compañías que discriminan a inmigrantes y se niegan a contratar a trabajadores nacidos en el extranjero, o requieren a los trabajadores inmigrantes que presenten documentos innecesarios de autorización para trabajar y despiden a los que no los pueden presentar», destacó Gupta.

Con este nuevo acuerdo, EE.UU. se compromete a capacitar al personal consular ecuatoriano para que conozca en profundidad la Ley de Inmigración y Nacional (INA), que prohíbe la discriminación de trabajadores extranjeros en el contrato, despido o reclutamiento.

La embajada, además, establecerá un sistema para transferir directamente denuncias de discriminación de la misión diplomática y sus consulados a la oficina del Departamento de Justicia encargada de estos casos.

El embajador de Ecuador destacó que en EE.UU. vive una de las comunidades de ecuatorianos más numerosas, con casi 484.000 miembros que forman parte de la fuerza de trabajo y que quieren que sus derechos laborales sean respetados al mismo nivel que el de los ciudadanos estadounidenses. (Efe/ La Nación)