Opinión

Educando a un articulista de Expreso.

Dr. Franklin Verduga Vélez/Guayaquil

 

Por supuesto que tenía que escribir en el diario guayaquileño convertido en trinchera de los críticos y odiadores al Partido Social Cristiano. En la edición del jueves 1 de febrero pasado, página nueve, el señor Insúa Romero, en su inveterado lanzamiento de lodo a ese partido, ha titulado el panfleto, con politiquería vulgar, «los Social Cristiano de Mocolí», refiriéndose a una opinión muy personal y no compartida por muchos de quienes militamos en esa organización política.

El articulista de marras se refiere a la entrevista que un medio audiovisual hizo a un asambleísta del Partido Social Cristiano que en algún momento sostuvo que ciertas acciones administrativas de nuestra organización se equiparan a las que en sus postulados propone la social democracia y arguye como ejemplos al alemán Willi Brant y al sueco Olof Palme ambos, ex primeros ministros de Alemania y Suecia, respectivamente.

Incluye una leyenda delirante, jamás considerada como sería que a Palme lo asesino el dictador chileno Pinochet.

Ambos son personajes de relevancia. El insulto que según Insua significa para los social demócratas esta declaración es precisamente al revés y lo voy a demostrar a continuación con hechos y eventos históricos que demuestran exactamente lo contrario.

Porque los insultados somos los Social Cristianos. Willy Brandt fue alcalde de Berlín cuando la desaparecida R.D.A., Alemania del este, dividió por casi treinta años por una infame muralla construida por ellos y mejor conocida como «El Muro de la Vergüenza».

Fue Brandt en funciones de primer ministro de Alemania Federal que sorprendió al mundo libre y que mereció la condena de este porque entabló relaciones diplomáticas y comerciales con la R.D.A. sin importarle el muro donde murieron asesinados decenas de jóvenes que intentaron escapar a la libertad.

Fue el Partido Social Demócrata Alemán que gobernaba Alemania después de su derrota en la primera guerra mundial el que designó presidente del país al Mariscal Hindenburg quien llamo a Adolfo Hitler a integrar gobierno entregando el poder al Nazismo con las terribles consecuencias de la segunda guerra mundial y cincuenta millones de muertos.

Fue la social democracia que gobernaba Rusia con Kerenski después de la caída del zarismo el que entrego vergonzosamente el poder a los Bolcheviques de Lenin, es decir al Partido Comunista y ya conocemos las trágicas consecuencias. Este articulista sabrá que en la R.D.A. durante 40 años hasta su desaparición gobernaba el partido socialista unificado que fue el resultado de la fusión de los partidos Social Demócrata y comunista al que se lo conocía con el SED.

Y, alguna vez se habrá informado que los partidos Social Cristianos y Demócratas Cristianos nacieron en la política después de la segunda guerra mundial y en gran medida reconstruyeron la Europa desbaratada. Ejemplo, Alemania e Italia. Díganme entonces lectores si los ofendidos somos o no nosotros. Un consejo final. Que el articulista estudie historia.