Opinión

Edad Cultural

Gonzalo Escobar V./ Guayaquil

Gaev67@gmail.com

 

“Vivir es los más raro en este mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo.” -Oscar Wilde.

O diferencia cultural en las edades, suena más específico, también más largo. Pero aclarado eso el tema es: lo diferente que viven su juventud y temprana adultez las personas en Ecuador (digamos centros urbanos como Guayaquil, Quito), a como lo hacen en Estados Unidos (digamos el área metropolitana de Nueva York, que encierra otras ciudades, Estados y significa una población cercana a las 20 millones de almas. Probablemente más que los ecuatorianos dentro y fuera de frontera.) No pienso hacer una crítica o juzgar qué es preferible, solo narrar hechos y emociones.

Hay muchas bases que no voy a cubrir, algunas son obvias y otras no. Está el factor de la educación sexual, de la fluidez en la economía, facilidades u obstrucciones del estado, seguridad jurídica, la capacidad para la movilidad social, las oportunidades y variedades laborales; Nueva York supera en todo a Ecuador, menos, tal vez, en la potencial (potencial no es de hecho) calidad de sus alimentos. Hay más variedad de comidas en Nueva York, obvio, todas las etnias y culturas del mundo están acá, pero es más difícil conseguir el pescado fresco, frutas y vegetales jugosos, todo a precios muy bajos en Ecuador (debería ser la norma).

Bueno, al tema.

En Ecuador muchas personas tienen hijos en la adolescencia o temprana juventud, se ven obligados a trabajar, algunos con la oportunidad de estudiar posponen la universidad. Salvo necesidad económica, no se acostumbra que el adolescente o quien bordea sus 20s trabaje. Es mi idea que a partir de los 25 se espera que uno esté bien encaminado, cuadrado, o al menos aparente ser un ciudadano responsable. A partir de los 30 eres un señor, aunque los señores te sigan tratando de muchacho; y si eres mujer, pobrecita.

Cuando amigos míos, hombres y mujeres, que bordean los 35, vinieron a visitar Nueva York, la pasaron de maravilla, claro. Yo todavía estoy en mis 20s, pero la enorme mayoría de amigos que tengo acá, están entre los 30 y 40. Los que visitaron eran publicistas, abogados, profesores de universidad, todos muy bien, todos con una misma sentencia que va algo así: “¡Carajo, allá con 30 ya todos esperan que te vuelvas un viejo que solo trabaja y habla de negocios, dinero, cuantos hijos lleva, se queja de la familia o la mujer, y la vida es así… acá en plenos 30 viven como en sus plenos 20!”

Sí. En Estados Unidos, sobre todo zonas como La Gran Manzana, es normal que a partir de los 16 alguien agarre un trabajo de medio tiempo, en lo que sea. Es normal que un universitario tenga algo de medio tiempo, o en su defecto, en tiempo sabático o a falta de instituto, que trabaje. Se trata al ciudadano como adulto a los 18 o 20, pero se reconoce que sigue siendo joven. A partir de eso, cada uno se carga responsabilidades al gusto, ya sea más trabajo, casa, carro, seguro, pareja, etc. Entrados los 30 se sigue siendo muy joven, las mujeres siguen solteras sin estigma (eso no anula la realidad biológica, pero mejor no ofuscar a un ser humano en un mundo sobrepoblado.) En fin, pasados esos 30 siguen conociendo amigos, saliendo de fiesta, enamorándose, sin compromisos, pero tampoco estaría mal encontrarlo.

En resumen, veo que en Ecuador las personas son jóvenes por más tiempo, incluso en la pobreza, y el momento para hacerse “adulto” es muy repentino, brusco y forzado; si el exitoso abogado de 35 está soltero ha de ser por algo, y la señorita algo ha de tener que no consigue marido. No. En Nueva York la gente adquiere responsabilidades desde la adolescencia, pasan a jóvenes adultos con más tranquilidad, se les permite disfrutar la vida más allá de los 30, y un día se casan con quien de verdad quieren, tienen hijos, ese tipo de cosas, si así lo quieren. La tierra de la libertad, supongo.

No hablé de la madurez, o la responsabilidad; son otros temas; es todo un temario, sin haber mencionado a la OMS o como la ley separa las etapas de la adultez, acá o allá. Bueno… ¡Vida larga a la vida y la libertad!