Opinión

Ecuador y los hundimientos en el Pacífico oriental

Por: Cmte. Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.

 

El océano Pacífico oriental alrededor del Ecuador continental e insular, por la acción del narcotráfico, se ha convertido en un espacio de seguridad del hemisferio occidental que debe ser usado como vía para el comercio lícito. Los Estados Unidos en su estrategia nacional así lo consideran. En Ecuador, muchos suelen ver al océano como una frontera natural extraña. Hay que convencernos de que tenemos una posición geográfica continental ecuatorial privilegiada; además, proyectada o ampliada desde nuestras islas Galápagos.
La situación geográfica no se elige; es una herencia histórica de quienes gestaron y dieron vida al Ecuador. Lo que se puede elegir es qué hacer, desde esta ubicación, para eliminar las actividades ilegales y seguir desarrollando el poder marítimo y la fuerza naval para seguridad.
Los hundimientos de ocho buques pesqueros que abastecían de combustibles a las lanchas rápidas de transporte de cocaína desde las costas de Ecuador hacia países del norte, según el Comando Sur de los EE. UU. Ocurridos desde el 28 de agosto al 16 de septiembre de 2026, demuestran que las redes del narcotráfico miraron un océano sin fronteras y lo usaron. Desarrollaron una cadena logística que tiene origen en la producción de cocaína en Colombia y Perú, pasando por las carreteras de Ecuador hacia la costa y, desde allí, reabasteciéndose en mitad del océano hacia los mercados de consumo. Los hundimientos son importantes como mensaje de que no solo se actúa sobre cargamentos de cocaína, sino en los eslabones de la cadena logística.
Ecuador está actuando en una coalición con los EE. UU. y otros dieciséis países afectados por el narcotráfico. Independientemente, en sus aguas jurisdiccionales y a través de su fuerza naval realiza: vigilancia, patrullaje, búsqueda, interceptación, abordaje, inspección, captura y entrega a la autoridad competente y judicial; de embarcaciones que efectúan actividades de narcotráfico, pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, tráfico de combustibles o de armas. Así, contribuye a la seguridad marítima de quienes llevan a cabo actividades legales en el mar. Por eso la fuerza naval debe ser constantemente fortalecida para tener mayor presencia en las aguas continentales e insulares de las Galápagos.
El sostener que Ecuador necesita apoyo internacional para enfrentar principalmente al narcotráfico, de magnitudes incalculables, no debe significar que dicha cooperación vaya a generar dependencia o pérdida de soberanía. Para alejarse de ese fantasma, debe desarrollar una capacidad naval y marítima que le permita asegurar el uso del océano Pacífico en beneficio de su nación e impedir el uso a la ilegalidad.
El desafío es que la mayor parte de los ecuatorianos comprendamos la importancia de la posición geográfica marítima privilegiada que tenemos. Usar el océano en beneficio de las actividades legales y negar el empleo a las actividades ilícitas. Parece que los hundimientos dieron resultados positivos, porque después del 16 de septiembre al 9 de octubre de 2026, no ha habido más. Sin embargo, estarán buscando otras alternativas, que habrá que bloquearlas.
Heredamos la ubicación geográfica que eligieron nuestros predecesores. Así que debemos elegir bien qué hacemos con esta herencia. Por el momento, hay que fortalecer la presión para eliminar al narcotráfico en las rutas marítimas.