Opinión

ECUADOR Y LA DROGA

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

 Una de las más brutales maldades de la Revolución Ciudadana fue haber convertido nuestra supuesta isla de paz en un país de paso y, a la vez, productor de drogas; nada de lo ocurrido en los catorce años en que nos gobernaron las manos sucias, las mentes podridas y los corazones rotos fue casual, todo fue preparado para usufructuar del ilícito negocio de la droga.

El gobierno de Norteamérica ya nos incluyó junto con veintiún países más entre las naciones productoras y facilitadoras del comercio más letal que la humanidad conoce.

Nuestro sistema portuario y el transporte marítimo en lanchas rápidas que contaminan los contenedores luego de poco tiempo después del zarpe de las naves son el más grande trampolín para contaminar los contenedores en el puerto o en plena navegación con el veneno adictivo para los seres humanos.

Nuestra Embajada en Washington debió alertar a la Cancillería y pedir instrucciones para buscar soluciones sobre lo que estaba por ocurrir, pero, para mal del país quién nos representa también representó a los gobiernos anteriores y se comenta en medios diplomáticos que debería de contar lo que conoce sobre unos vuelos de la FAE a un país del Medio Oriente, en el que era su representante y sobre su intervención en la fracasada iniciativa del Yasuní.

Señor presidente, si no retira de sus cargos a todo lo que tengan relación con la Revolución Ciudadana en el país y en el exterior, su período lastimosamente será considerado por la historia como: conformista y continuista.

Prohibido olvidar que cuando recibieron el gobierno sí conocían la podredumbre interna y externa que estaban recibiendo, sin tener ninguna excusa que comunicar a sus mandantes.