ECUADOR SE PREPARA PARA RECIBIR A «EL NIÑO»
Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
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Con la debida anticipación, las autoridades, a todo nivel, se están preparando para enfrentar las posibles atrocidades que pueda ocasionar el fenómeno de El Niño. No existe un cálculo cierto de lo que pueda ocurrir mientras la naturaleza termine de desfogar toda su descarga, todavía desconocida.
Lo que sí es cierto es que un resultado catastrófico podría causar un grave daño a la estabilidad democrática de nuestro país, que no necesita de mucho para que políticos inescrupulosos saquen a relucir sus inmensos resentimientos sociales, influenciados por políticos desprestigiados y algunos prófugos, enloquecidos por el poder.
El riesgo de posibles desastres futuros es de alcance nacional y podría juntarse con el auge delincuencial que está azotando a todo el suelo patrio. Si el Gobierno Nacional no puede cumplir con su obligación de proteger y defender al país de los embates de la naturaleza, y continúa imparable la podredumbre delincuencial que se está tomando por asalto todo el territorio nacional, el futuro político del país estaría en serio riesgo de perder su estabilidad democrática.
Soy cristiano, como una mayoría de ecuatorianos, y confío en que el Sagrado Corazón de Jesús, patrono del Ecuador, guíe al pueblo en su decisión electoral y proteja al país de los designios de la naturaleza.
