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Ecuador plantea justicia ambiental y responsabilidad histórica

Es importante identificar quienes contaminan y quienes producen bienes ambientales, para entender que se trata de un problema básicamente de poder.

FRANCIA. Continuar creciendo económicamente sin límites es físicamente imposible, pues si se queman todas las reservas actuales de combustibles fósiles, el planeta pasaría el umbral de los dos grados centígrados de la temperatura global promedio y sobrevendría una catástrofe mundial ecológica.

Esta fue una de las afirmaciones más contundentes que emitió el Presidente de la República, Rafael Correa, durante la Conferencia Magistral que ofreció en el Science Po Campus Portiers, donde aseveró que la pregunta no es si podemos seguir creciendo, sino que se detendrá el crecimiento económico en el mundo.

Es dicho escenario esbozó dos opciones, una decisión concertada entre los habitantes de la Tierra o la reacción natural del planeta que convertirá ese ‘sueño de codicia’ en la peor pesadilla.

El Jefe de Estado, en la mencionada Conferencia, aseguró que en este punto, las responsabilidades son diferenciadas. “El 20% de la población mundial que contamina es responsable del 51 por ciento de la emisiones planetarias de CO2 mientras el 20% que menos contamina es responsable del 1,3% de las emisiones totales”, dijo.

Esto quiere decir que un habitante de un país rico, de los que más contaminan emite 38 veces más CO2 que un habitante de los que menos contaminan.

Ante este panorama, Ecuador aporta menos del 0.1 por ciento del total de emisiones de CO2 pero sufre las consecuencias del cambio climático.

En este contexto, las propuestas que llevará el país ante la vigésimo primera Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, convocada por la Organización de Naciones Unidas se basan en la siguientes matrices.

Un nuevo tratado para gestionar el conocimiento compensando de otra forma a generan dicho conocimiento, sin privatizarlo. Más aún si esa generación mitiga el impacto ambiental.

Otra propuesta radica en que el Protocolo de Kyoto sea vinculante, al igual que otro que compense las Emisiones Netas Evitadas.

De igual forma, habló de los derechos de la naturaleza y la aplicación de una política tributaria que financie la investigación nuevas tecnologías que eviten los impactos ambientales.

El mundo rico esta en deuda con los países del Sur, manifestó el Mandatario, quien puso énfasis en la necesidad de reconocer la deuda ecológica que tienen los países más desarrollados, a través de la implementación de una Corte Internacional Ambiental.

Sin embargo, es importante identificar quienes contaminan y quienes producen bienes ambientales, para entender que se trata de un problema básicamente de poder.

Ecuador, como Presidente Pro Témpore de la Celac este 2015, ha planteado la adopción de un acuerdo vinculante y de alcance universal que fortalezca la lucha efectiva y justa contra la amenaza global del cambio climático.

Ojala algunas de estas propuestas sean acogidas y sea un paso histórico en el cuidado del planeta, que a la vez implicaría un cambio en las relaciones de poder, reflexionó el Presidente. (El Ciudadano/La Nación)