Economía

Ecuador gasta 98 veces más en subsidio a los combustibles que en subsidios para mejorar la productividad del sector agrícola

Ecuador está malgastando sus recursos económicos y olvidando sus prioridades. La agricultura es uno de los tres sectores que podría disparar el crecimiento del país; pero está fuera del plan de inversiones.

Según el Presupuesto General del Estado (PGE), elaborado por el Gobierno de Daniel Noboa, para todo 2024 se proyectó un total de $32,68 millones en subsidios directos tanto para el seguro agrícola como para los programas de fomento de la productividad de pequeños y medianos productores.

De este total, $14,39 millones se presupuestaron para subsidiar los créditos con tasa de interés reducida, a través de la banca pública para el desarrollo agrícola.

Así, para el desarrollo de uno de los sectores productivos, que, según un reciente estudio del Banco Mundial, es uno de los que mayor potencial para hacer crecer y prosperar la economía del país, se proyecta destinar, en el mejor de los casos, subsidios equivalentes al 0,026% del Producto Interno Bruto (PIB).

En el otro extremo, antes de que se concrete el esquema de reducción del subsidio a los combustibles, el Gobierno proyectó un gasto de más de $3.200 millones durante todo 2024 para mantener los precios de las gasolinas, el diésel y otros derivados artificialmente bajos.

En otras palabras, en un subsidio regresivo (que beneficia a los que más tienen), que no ha ayudado a fomentar un mayor crecimiento económico, que no ha tenido impacto en reducir la pobreza rural, entre otras distorsiones, Ecuador destina 98 veces más recursos al año que lo que gasta en subsidios para tener una mayor y más productiva oferta agrícola y pecuaria.

“Este es un ejemplo concreto de lo que significa un subsidio malo y uno bueno. Tendríamos que estar poniendo inversión, recursos y tecnología para aprovechar todo el potencial agrícola del país; pero por el contrario despilfarramos miles de millones al año en subsidiar combustibles bajo un esquema que no aporta al crecimiento de la economía ni a reducir la pobreza”, puntualizó Carlos Caicedo, agrónomo con especialización en desarrollo rural.

Es más rentable subsidiar el agro que a los combustibles

El subsidio a los combustibles ha sido un mal negocio para Ecuador. En 21 años, el gasto en este subsidio ha alcanzado una suma acumulada de más de $50.000 millones; y es una de las razones estructurales de los más de $80.000 millones de la actual deuda pública ecuatoriana.

Incluso, el exministro de Economía, Fausto Ortiz, ha llegado a señalar que el país ha usado deuda para cubrir ese subsidio, sin beneficios en el crecimiento ni en el desarrollo

Óscar Calvo-González, director de la práctica de crecimiento equitativo, finanzas e instituciones del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, explicó que los subsidios generalizados a los combustibles “son un vestigio del pasado”, que ha provocado un uso ineficaz de recursos. Además, al final, lo peor de todo es que “hay gente que no los necesita y los recibe”.

“Los subsidios generalizados son vestigios del pasado, surgieron en momentos en que hubo un ‘shock’ y se intentó proteger a la población. En aquella época la única manera de enfrentar eso era con un subsidio indiscriminado”, puntualizó el técnico del Banco Mundial.

La solución es cambiar radicalmente la política de subsidios a los combustibles, solo dejarlo para los sectores vulnerables, y los ahorros generados deben dirigirse a apuntalar subsidios inteligentes en sector como la agricultura.

Un reciente estudio del Banco Mundial apunta a que el gasto público en agricultura en Ecuador es uno de los más bajos e ineficientes de la región; y eso corta sus posibilidades de generar más empleo, producción e ingresos.

Si se apostara por la agricultura, se podría aumentar sustancialmente la diversificación económica mediante exportaciones agrícolas de alto valor añadido y el desarrollo de la agroindustria orientada a la exportación.

Esto significaría más empleo de calidad en el campo, menos migración, menos conflictividad social y menos pobreza.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), existe evidencia de que subsidios inteligentes, que proveen una combinación de nuevas tecnologías de producción, asistencia técnica y crédito financiero, pueden generar un salto en la productividad y la calidad de vida. (JS)

Ejemplo de subsidios agrícolas exitosos

Subsidios a la Innovación y Tecnología en Agricultura en Israel: Se ha desarrollado un sector agrícola altamente productivo a pesar de sus limitaciones en recursos hídricos y tierras arables. El Gobierno ha invertido significativamente en investigación y desarrollo (I+D) y en la adopción de tecnologías avanzadas.

El enfoque ha sido el fomento de la irrigación por goteo, cultivos resistentes a la sequía y la agricultura de precisión para maximizar el rendimiento por hectárea.

2 Subsidios al Seguro Agrícola en Estados Unidos: Se ofrecen subsidios significativos para el seguro agrícola, protegiendo a los agricultores contra las pérdidas debidas a fenómenos naturales como sequías, inundaciones y heladas.

Subsidios para la Modernización Agrícola en Brasil: Se han implementado programas de subsidios para la modernización del sector agrícola, incluyendo la mecanización, la adopción de nuevas tecnologías y la mejora de infraestructuras rurales. Con eso se ha ayudado a los agricultores a adquirir maquinaria moderna, mejorar las técnicas de cultivo y aumentar la eficiencia en la producción.

Subsidios a la Agricultura de Exportación en Nueva Zelanda: Se han utilizado subsidios estratégicos para desarrollar el sector agrícola orientado a la exportación, particularmente en la producción de lácteos, carne de cordero y vino.

5 Subsidios para la Agricultura Familiar en Francia: Se han implementado programas de subsidios destinados a apoyar la agricultura familiar y las pequeñas explotaciones agrícolas. Esto ha permitido mejorar prácticas agrícolas, invertir en tecnologías modernas y acceder a mercados más amplios.

6 Ecosistema de innovación entre academia y productores en Países Bajos: Un modelo intermedio es el aplicado en Países Bajos, donde se fomenta una relación directa entre el campo y las universidades para impulsar la innovación y el desarrollo. El fin es producir más y mejor.

Por: Diario LA HORA