Economía

Ecuador está lejos del radar de los nómadas digitales para instalarse a teletrabajar

El país tiene falencias en la calidad y acceso a servicios importantes como transporte y salud. Además, en ciudades como Quito también pesan los niveles de contaminación.

Actualmente, a nivel mundial, existen más de 100 millones de nómadas digitales. Son personas que utilizan las nuevas tecnologías para trabajar y viajar a cualquier sitio. Para 2050, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que habrá 1.000 millones de esos trabajadores

En ese contexto, cada vez será más importante las facilidades se ofrecen para teletrabajar, con el fin de atraer a profesionales con ingresos altos y medios.

Condiciones para teletrabajar

Según los rankings de Nestpick y Nomadlist, que son las comunidades virtuales más importantes de referencia de los nómadas virtuales, Ecuador no está entre los principales destinos para las labores remotas.

Así, por ejemplo, Quito se ubica en el puesto 147 entre 200 ciudades analizadas en todo el mundo. En América Latina, la capital está en el puesto 17 entre 30, debido a que no alcanza altos puntajes en temas como infraestructura, velocidad y calidad de conexión de internet, igualdad de género, costo de alquiler o baja contaminación.

En Ecuadorapenas el 6% de la población con empleo ha teletrabajado, incluso durante los momentos más duros de la primera ola de la pandemia por la Covid-19.

Lorena Domínguez, emprendedora digital y economista, explicó que no solo Quito, sino en el país en general, hay grandes falencias en temas que determinan la decisión de mudarse de ciudad para teletrabajar.

“En el área de costos e infraestructura, no solo se toma en cuenta el precio de un alquiler, el cual puede superar los $700 en los puntos más céntricos. También se valora la calidad del servicio de transporte y la red de salud pública”, dijo.

Cultura anti-teletrabajo

Además, Domínguez recalcó que no existe una cultura abierta al teletrabajo y tampoco hay controles efectivos para evitar abusos e incumplimientos de la ley.

“Todavía se tiene muy arraigado que, si no se le ve sentado al empleado en la oficina, no está trabajando. Hay una visión muy paternalista de la relación jefe- trabajador”, acotó.

Esa cultura no solo se replica en el sector privado, sino también en el público. Andrés Jaramillo, quien hace poco tiempo fue médico ocupacional en una dependencia estatal, comentó que hay fuertes presiones para que los permisos para teletrabajar sean los menores posibles.

“Nunca se ha utilizado esa modalidad como se debía en medio de una pandemia. Incluso hay altos mandos que exigen que los empleados vuelvan a labores presenciales sin estar completamente recuperados o solo con una dosis de la vacuna”, acotó.

Las barreras culturales para el teletrabajo también incluyen el ambiente, tanto legal como social, para minorías; además de la existencia o no de políticas efectivas a favor de la igualdad de género. (JS)

 

 

 

LA HORA

Ecuador está lejos del radar de los nómadas digitales (lahora.com.ec)