Opinión

ECUADOR ENTRE ANARQUISMO Y DEBILIDAD POLÍTICA

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

 

El filósofo francés, Sébastien Faure (1858-1942), expresó: «Cualquiera que niegue la autoridad y luche contra ella es un anarquista». El anarquismo es una corriente filosófica política y social, propugna la abolición del Estado principalmente del gobierno y su autoridad. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), está conducida por elementos anárquicos como su presidente Leónidas Iza y la delincuencia organizada, que está violentamente demoliendo el Estado constituido.

Leónidas Iza, se dice que es, marxista-leninista-maoísta, también mariateguista, ideología comunista indoamericana adoptada por Sendero Luminoso, que causó muerte y destrucción en Perú. Una anarquía de pensamientos fallidos para conseguir el cambio social de las masas, por la violencia. Contribuye la expansión del narcotráfico, crimen organizado internacional y movimientos políticos cuyo único objetivo es el poder para retomar la extracción de los recursos económicos del país.

Estos días se ha podido apreciar: policías y militares heridos de gravedad y secuestrados; ataques a civiles en carreteras, ciudades y pueblos; destrucción e incendios de edificaciones y vehículos policiales y militares; destrucción de propiedad pública como la fiscalía y contraloría general del Estado; ataques a los centros urbanos; paralización de pozos petroleros; bloqueo en gran parte del sistema vial ocasionado desabastecimiento de alimentos y; otras acciones violentas.

Mientras los agentes de seguridad están concentrados en contener la agresión de los furiosos vándalos, seguramente el narcotráfico tendrá mayor libertad para exportar cocaína, y las organizaciones criminales aprovecharán para robar o destruir expedientes y evidencias de sus delitos, archivados en la fiscalía y contraloría.

¿Cómo la Policía y Fuerzas Armadas deben proteger a los ciudadanos y protegerse de los vándalos que atentan contra su vida? La respuesta lógica es: con el uso legal de la fuerza y las armas que el Estado proporciona. Algunos sostienen no hay ley que los ampare, entonces, ¿para qué el Estado tiene el monopolio de las armas para su Defensa y Seguridad?

El presidente debe endurecer su accionar contra los anarquistas violentos promulgando la “Ley de Uso Legítimo de la Fuerza”, que le envió la Asamblea Nacional. No debe llegar acuerdos de “buena voluntad” como lo anunció su “Inocencio” ministro de Gobierno, entregándoles la Casa de la Cultura y parque del Arbolito, que los fortaleció. Cualquier solución debe ser en el marco de una negociación seria.

No servirá el sacrificio policial y militar en contener aguantando con voluntad y equilibrio el palo, bombas molotov, dinamita voladora, perdigones de carabinas, balas de fusiles de guerra y otros objetos si el gobierno demuestra debilidad política, se resigna a perder o se humilla. No debe permitir la impunidad con amnistías o indultos.

El Gobierno debe recordar esta frase: “Quien se humilla para evitar la guerra, se queda con la humillación y con la Guerra”. Winston Churchill.