Opinión

ECUADOR: ENTELEQUIA FEDERAL

Dr. Jorge Pino Vernaza/Guayaquil 

Ecuador es un Estado, una entelequia creada por el ciudadano, organizado según lo decida el Pueblo Soberano, cuya soberanía reside en el pueblo y cuya voluntad es el fundamento de la autoridad, ejercida a través de los órganos del Poder Público, entre otros.

Los recursos naturales no renovables del territorio del Estado pertenecen a su patrimonio inalienable, irrenunciable e imprescriptible. El Estado se organiza territorialmente en regiones, provincias, cantones y parroquias rurales, etc.

Es crucial que los políticos partidarios del sistema de gobierno unitario centralista comprendan que están equivocados desde 1835. Este sistema no une, sino que separa y fomenta el regionalismo. Es discriminatorio y abusivo hacia todas las regiones periféricas. Estados Unidos se independizó el 4 de julio de 1776 y estableció la primera Constitución Federal del mundo en 1787, con total descentralización política y todas las competencias en cada unidad territorial, excepto seguridad con las Fuerzas Armadas y relaciones exteriores con la diplomacia, reservadas al Gobierno Central en Washington.

Ecuador nació en 1830 como un Estado Confederado con Colombia, dividido en tres distritos: Quito, Guayaquil y Azuay, debido a las diferencias significativas en costumbres, cultura, idiosincrasia y geografía entre sus pueblos. Sin embargo, para 1835, Ecuador ya no formaba parte de esa Confederación y adoptó un sistema de gobierno unitario centralista, el cual ha perdurado hasta nuestros días.

La Revolución Marcista del 6 de marzo de 1845, de carácter anti-militarista extranjero colombo-venezolano, expulsó del poder político ecuatoriano al General Juan José Flores, quien ejercía el poder desde el nacimiento de Ecuador. Posteriormente, líderes como Olmedo, Rocafuerte, Roca, Noboa y Elizalde nombraron a Roca como presidente. Lamentablemente, las muertes de Olmedo y Rocafuerte en 1847 truncaron el intento de cambiar el sistema unitario centralista a uno federal con total descentralización política y todas las competencias para cada unidad territorial, similar al sistema confederado de 1830.

La historia política de Ecuador muestra claramente que el sistema de gobierno unitario centralista ha fracasado. Es discriminatorio, abusivo y antidemocrático al no reconocer y tolerar las diferencias naturales entre sus tres regiones principales: Quito, Guayaquil y Azuay. Cada una de estas regiones tiene el derecho elemental dentro de un verdadero Estado de Derecho de desarrollarse y vivir de acuerdo con sus propias costumbres, cultura, idiosincrasia y geografía, bajo un sistema de gobierno federal con total descentralización política y todas las competencias en cada unidad territorial.

Estados Unidos y Suiza son ejemplos de democracias exitosas con sistemas de gobierno federal que atraen a muchas personas y migrantes debido a su respeto por la diversidad regional y cultural.

En contraste, el sistema de gobierno unitario centralista tiene sus raíces en las monarquías y ha sido replicado por partidos comunistas, nazis y fascistas a lo largo de la historia.

Por lo tanto, queda claro que el sistema de gobierno federal con total descentralización política y todas las competencias para cada unidad territorial, como el de Estados Unidos y Suiza, es el mejor para promover la democracia y el éxito, preferido por la mayoría de las personas y migrantes para vivir.

En consecuencia, los políticos ecuatorianos deben trabajar para establecer un sistema de gobierno federal con total descentralización política y todas las competencias para cada unidad territorial —Quito, Guayaquil y Azuay—, exceptuando seguridad con las Fuerzas Armadas y relaciones exteriores con la diplomacia, que quedarían bajo la responsabilidad del gobierno central.