Opinión

ECUADOR: CASO PERDIDO

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

La historia vuelve a repetirse. Lo único que cambian son los personajes. Ahora, por informaciones de la prensa, hemos conocido que dos pesadas campanas de bronce fueron robadas de la iglesia del barrio Laquigo en Pinillo, en la capital de la provincia de Tungurahua, Ambato.

Según la denuncia, el sacristán subió al campanario en la tarde para llamar a misa de las 19:00 horas y las campañas ya no estaban en su lugar.

Tratándose de campanas de bronce con un gran peso, la operación delictiva debió de haber sido realizada por varios delincuentes y con poleas, pero según informaron, solo fueron dos los delincuentes que nadie los identificó, lo que me parece raro por el peso y tamaño de las campañas nadie vio nada raro, pero, en fin, así es nuestra sagaz Policía Nacional especializada en buscar indicios.

Si aplican la teoría del presidente Lasso, la solución para que se terminen estos actos delincuenciales sería demoler la iglesia y si se llega a olvidar y apresan a los delincuentes tampoco hay problema porque la justicia los absolvería, puesto que no habría pruebas para acusarlos, porque los cacos ya deberían de haber fundido el pesado metal.

A este paso y cómo va el avance indetenible de la narco- delincuencia uno de estos días ocurre algún despropósito en el Palacio de Carondelet y al presidente se le podría ocurrir también demoler el Palacio por exceso de roedores.

Por todo lo que se está conociendo relacionado con asesores, amigos y allegados funcionarios de confianza del Primer Mandatario, uno de estos días amanece con los cables del cerebro cruzados y por decreto ordena dinamitar el Palacio de Gobierno.

PROHIBIDO OLVIDAR QUE LOS EDIFICIOS TAMBIEN DEBERÍAN TENER IDENTIDAD DE GENERO.