Economía

Ecuador aún está lejos de superar la crisis eléctrica, ¿cuándo terminará?

El Gobierno reconoce que las lluvias en la zona austral de Ecuador no son aún suficientes y que la situación de sus embalses aún es crítica.

Si bien la noticia de que una de las dos turbinas de Mazar volvió a operar tras cinco días de estar fuera de operación, alimentó la expectativa de que la crisis eléctrica estaba por ser superada, no es así.

El propio Gobierno dijo este 22 de abril, mediante un comunicado, que si bien la hidroeléctrica Mazar ha entrado parcialmente en operación, eso «no quiere decir que se ha superado el inconveniente sobre la situación del sistema energético».

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Y no se ha superado la crisis eléctrica porque la importancia de Mazar no radica en su capacidad de generación de electricidad. Mazar en realidad aporta poca electricidad al sistema nacional interconectado.

Mazar tiene dos turbinas, de 85 megavatios de potencia cada una; es decir, puede aportar con 170 megavatios en época de lluvias y eso es menos del 4% de la demanda nacional, que es de 4.600 megavatios.

De ahí que la real importancia de Mazar está en su gigantesco embalse de 31 kilómetros de extensión, con capacidad de almacenar 410 millones de metros cúbicos de agua.

La función de ese embalse es proveer agua a la pequeña hidroeléctrica de Mazar, sí, pero sobre todo es abastecer de agua a la hidroeléctrica Paute-Molino, la segunda hidroeléctrica más grande de Ecuador, con 1.100 megavatios de potencia; y a la hidroeléctrica Sopladora, la tercera más grande, con 487 megavatios.

Las tres juntas -Mazar, Paute-Molino y Sopladora- forman un complejo hidroeléctrico que aporta con el 38% de la oferta de electricidad del país. ¿Entonces, cómo está el embalse de Mazar? El aumento del nivel del embalse ha sido sostenido, pero lento.

Y aún no alcanza los niveles mínimos de operación. Tras alcanzar un mínimo de 2.106 metros sobre el nivel del mar el 17 de abril de 2024, el embalse ha ido subiendo hasta los 2.111 metros sobre el nivel del mar este 22 de abril. Es decir, apenas un metro de incremento por día.

Es decir, aún está lejos de su nivel mínimo de operación, que es de 2.115 y mucho más lejos de alcanzar su nivel máximo, que es de 2.153 metros. De ahí que incluso la operación de una de las turbinas de Mazar se realiza de manera restringida, con 50 megavatios, pues el agua a esos niveles de los embalses tiene sedimentos y puede dañar las unidades de generación.

La hidroeléctrica Paute-Molino también tiene un embalse, que es el de Amazula, aunque más pequeño que el de Mazar. El embalse de Amaluza tiene una capacidad de almacenamiento de 120 millones de metros cúbicos; es decir, es cuatro veces más pequeño de Mazar. El nivel de Amaluza está en los 1.976 metros sobre el nivel del mar este 22 de abril de 2024, pero el mínimo de operación es 1.978 metros sobre el nivel del mar, de ahí que Paute Molino esté operando hoy con solo cinco de sus 10 turbinas.

De ahí que el consultor eléctrico y extécnico del Inecel, Ricardo Buitrón, dice que la única manera de superar la crisis es que llueva de manera torrencial en la Cuenca de Paute, donde se encuentran las hidroeléctricas Mazar, Paute-Molino y Sopladora, para llenar los embalses.

«Dependemos de la naturaleza», dijo Buitrón. La empresa de agua de Cuenca Etapa ya había advertido que hace falta 10 días de lluvia continua para mejorar el nivel de los ríos de Azuay y Cañar. Si las lluvias siguen siendo bajas en la Cuenca de Paute, la única opción es que Ecuador mantenga los cortes de electricidad para que puedan subir, de manera paulatina, los niveles de los embalses, explica.