Opinión

Ecuador: acuerdos de cooperación militar

Augusto Hidalgo Zambrano/Guayaquil

 

Ninguna ley internacional impide a nuestro Estado recurrir a la decisión política de usar la fuerza armada para mantener la seguridad y defensa. Ninguna ley internacional impide al Estado recurrir a la decisión política de realizar convenios de alianzas o cooperación, para recibir apoyo militar de otros Estados, con intereses comunes; más aún, cuando las acciones terroristas son transnacionales y afecta a las partes en forma e intensidad variable.

Un Estado soberano e independiente tiene leyes, internas, que le permite hacer alianzas para la guerra, siguiendo un proceso de aprobación por los poderes del Estado. También permite hacer convenios de cooperación interinstitucionales, estos no requieren de aprobación de los poderes del Estado.

Ecuador ha tenido convenios militares con EE. UU. En la II Guerra Mundial se autorizó la instalación de bases militares, en Salinas y la isla Baltra en las Galápagos; posiciones geográficas estratégicas para los intereses de EE. UU., durante la guerra del Pacífico, contra Japón y sus aliados; terminada la guerra, las desocuparon. Durante las últimas décadas del siglo XX, se mantuvo intermitente la cooperación militar de EE. UU.

La primera década del siglo XXI, hasta el 2009, se mantuvo la cooperación de la fuerza de vigilancia aeromarítima, desde la basa de Manta, por parte de los EE. UU., para detectar embarcaciones sospechosas del narcotráfico en nuestras aguas jurisdiccionales. La información se entregaba a la Armada, que, ejecutaba operaciones navales de captura. Sin embargo, llegó al poder el expresidente Correa y tomó la decisión política de romper con el acuerdo y prescindir de la ayuda militar estadounidense. Estamos viviendo los efectos catastróficos.

El joven presidente, Daniel Noboa tomó la decisión política de declarar la guerra interna contra el crimen organizado armado internacional y sus acciones terroristas. Y, realizar convenios de cooperación militar con EE. UU., con base en: la gran cantidad de homicidios; el incremento de tráfico de cocaína; la real inseguridad. Por el contrario, es increíble que salgan políticos identificados con gobiernos anteriores a oponerse.

Reaparecen cínicos que colaboraron con otros gobiernos a justificar por qué no tomaron la decisión de declarar a la guerra al crimen organizado. Un exsecretario de seguridad salió en TV, a desplazar su ineptitud a los mandos de FF. AA., acusándolos de reticentes y otros intereses. Entonces nunca entendió que la decisión política le correspondía tomar al expresidente Lasso; quien decretó 20 estados de excepción, en un ejercicio de corta y pega de leyes, con miedo de usar FF. AA.

El 23 de enero, la corte constitucional notificó al presidente Noboa, que los acuerdos de cooperación militar marítima entre EE. UU. y Ecuador, no necesitan de la aprobación de la Asamblea. Si nuestro Estado tiene cinco poderes: ¿por qué solo se ve en guerra al Poder Ejecutivo, FF. AA. y Policía Nacional? ¿Y el Poder legislativo? ¿Y el Poder Judicial?

Señor presidente, FF. AA. y Policía nacional sigan fortaleciendo su voluntad y el propósito es neutralizar, eliminar, capturar y entregar a la justicia a los terroristas. Sigan haciendo acuerdos de cooperación internacional.