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“Economía naranja debe dejar de ser un eslogan para ser realidad”

La economía naranja es uno de los ejes centrales del Plan de Desarrollo del actual gobierno. Faltándole escasos diez meses para terminar su mandato comienzan los balances en torno a qué tanto se avanzó en este meta.

Precisamente, se llevó a cabo el foro “Hora de Reactivarnos: Ruta para la recuperación y fortalecimiento de emprendedores y Mipymes tras la crisis”, organizado por la Comisión por el Emprendimiento del Congreso de la República.

La principal conclusión fue que “la economía naranja debe pasar de ser un eslogan, a lograr que este sector sea competitivo, con una política estructural de inversión y estímulos, no solo de auxilios”.

Según informaron desde la Cámara de Representantes, mediante un comunicado oficial, dicha comisión reunió a expertos económicos, academia, Gobierno, gremios, empresarios y emprendedores para reflexionar sobre los caminos que deberá seguir el país en el marco de la reactivación económica, teniendo como especial foco las medidas que se deben tomar para ayudar y fortalecer a los emprendedores y micro, medianos y pequeños empresarios, partiendo de la base que este sector productivo representa más del 90% de la economía colombiana.

En el panel denominado “Reactivación a la naranja: perspectivas y propuestas para fortalecer las industrias creativas y culturales”, se insistió en la importancia de entender qué son estas unidades y la diversidad de actividades que existen en este sector económico.

Debido a que en algunos sectores aún no se entiende el término “economía naranja”, se hace imperativo aclarar qué sectores entran y cuáles no. Esto porque no es lo mismo hablar de temas tecnológicos y digitales que hablar de temas relacionados con la cultura y el arte.

“Es urgente esa identificación para de esa manera poder apalancar el potencial económico, lograr la sostenibilidad, generar nuevos emprendimientos, fortalecer los que ya existen y aumentar el empleo en este sector, que en Colombia puede llegar a generar un 3,3% del PIB y gran parte del empleo joven y mujeres del país”, explicó el representante Mauricio Toro, presidente de la comisión.

Por su parte Ximena Duque, presidente de Fedesoft dijo que “tenemos grandes retos en la implementación de la economía naranja: cómo lograr que los emprendimientos escalen y no se queden en el valle de la muerte, y cómo cerrar la brecha de talento, para reactivar el sector y generar empleo”.

Un año de pandemia

El segundo panel, denominado “Un año de pandemia ¿Qué tan efectivas han sido las medidas para apoyar al sector empresarial en medio de la crisis?”, puso sobre la mesa grandes retos para que el Congreso avance en legislar una reforma laboral que permita atender las nuevas dinámicas de la economía colaborativa, de la transformación digital y del mundo globalizado en el que estamos.

En este punto, Toro insistió en lograr aprobar su proyecto de ley de protección al trabajo digital, que entiende las nuevas dinámicas laborales y, por tanto, protege los derechos de los colaboradores, pero también simplifica la posibilidad de que las empresas puedan vincular y formalizar a cada uno de los colaboradores colombianos.

De igual manera, los panelistas llamaron la atención en la necesidad de contar con una legislación que facilite la vida empresarial -desde su creación hasta su consolidación-, que esté aterrizada a las realidades que enfrentan los negocios en el país y que den una certidumbre y claridad jurídica.

Frente al tercer panel, “Reforma tributaria ¿Un componente clave en la reactivación?”, hubo un punto en común: la necesidad de avanzar en una reforma que sea estructural. Como lo recalcó María Fernanda Valdés, de Fescol: “El nuevo Gobierno deberá hacer una nueva reforma tributaria, teniendo en cuenta el diagnóstico y propuestas que los expertos han hecho reiteradas veces y que nos saque de este vicio de hacer una reforma cada año y medio”.

Por su parte, Marcela Eslava, decana de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, llamó la atención en la necesidad de contar con una política pública que facilite el desarrollo de emprendimientos cualificados, con capacidad de creación de empleo, de innovación y que esté orientada a los resultados. Adicional a esto, recalcó la importancia de desarrollar mecanismos que permitan conocer el sector productivo en toda su extensión y realidad. “Estamos finalmente haciendo un censo económico, falta asegurar que será recurrente y dotar al DANE de los recursos para hacerlo”, señaló Eslava.

 

 El Nuevo Siglo